Conoce al Profeta Elías: Historia Según la Biblia

El Profeta Elías, era un hombre de Dios, el cual tenía un llamado profético, este personaje fue el protagonista usado por Dios para traer la sequía a la regiones de Israel por causa de la idolatría en que estaban y fue el que estuvo cuando Dios se manifestó consumando el sacrificio ofrecido por este hombre, derrotando a los 450 profetas de Baal. En el siguiente artículo conoceremos todo sobre la vida de este hombre de acuerdo a lo que dice la palabra de Dios a través del Profeta Elías.

profeta elias

El Profeta Elías

Elías en la Biblia llegó a ser un profeta de origen hebreo que llegó a vivir en el siglo IX a. C. Su nombre es una forma helenizada que llega a proceder del nombre en idioma hebreo “Ēliyahū” y que significa “Mi Dios es Yahvéh”. Elías era un hombre oriundo de Tishbé, en la región de Galaad y en el oriente del río Jordán. A él se llega a referir la Biblia en el libro de 1 Reyes 17:21 y 2 Reyes 1:2.

Características del Profeta Elías

El Profeta Elías era un hombre que estaba sujeto a pasiones iguales a las de cualquier ser humano (como lo describe el libro de Santiago 5:17), luego de su victoria, huye por temor a la venganza de la reina Jezabel y se adentra en el desierto, deseando llegar a morir. No obstante, Luego de que un ángel enviado por el señor diera de comer y también de beber se sintió muy reconfortado y anduvo hasta el monte Horeb, en donde se esconde dentro de una cueva.

En medio de una depresión, el profeta Elías comienza a orar a Dios y demuestra un tipo de exceso de celo en su misión. Dios se le presenta y le apoya manifestándose como especie de una voz apacible y muy suave tras los vientos, los temblores y un fuego y le da unas nuevas misiones, y acaba señalando a un hombre llamado Eliseo como su sucesor.

Contexto Histórico

El ministerio profético de Elías empieza en lo que es la época del reinado de Acab (el hijo de Omrí), quien llegó a gobernar el Reino de Israel entre el año 874 a.C. y 853 a.C. Los autores de los Libros de Reyes llegan a citar como fuente de sus relatos otro libro el cual en la actualidad se encuentra perdido, el cual es más conocido como “el libro de las crónicas de los Reyes de Israel” (el cual puede ver que se menciona en el libro de 1 Reyes 22:39).

Probablemente de tal fuente u otra referida al profeta Elías surge lo que es la narración sobre el enfrentamiento entre Elías y el rey Acab, “quien hizo el mal a los ojos de Dios, más que todos los que le habían precedido” y que a su vez “tomó por mujer a una cananea, Jezabel, hija de Itobaal, rey de Sidón y se fue tras Baal y Asera, le sirvió y se prosternó ante él”.

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No solo el corazón del rey Acab se llegó a desviar de los preceptos de Dios, sino que de la misma manera todo el pueblo, lo que provocó fue la ejecución de la gran mayoría de los profetas de Israel y como consecuencia de la iniquidad que había en él, Dios hizo que sobre la nación sobreviniera una enorme sequía en las áreas de Samaria y por ende, una gran hambruna azotara a la región.

La Primera Misión

El Profeta Elías aparece de manera sorpresiva en el relato anunciando al rey Acab la presencia de la sequía al reino. Después, se esconde en un oasis que está cercano al Jordán y llega a ser alimentado por los cuervos; luego, por el mandato de Yahvé, va hasta Sarepta, un poblado cercano, a la casa de una mujer viuda, en donde el profeta le llega a multiplicar la comida y resucita a su hijo. Se trata del primer caso que está documentado de la resurrección de un muerto. Elías se enfrenta a la reina Jezabel, que había mandado a matar a todos los profetas de Jehová.

El Profeta Elías desafía a los 450 profetas de Baal a que lleguen a aceptar el reto del sacrificio de un buey en un altar que es preparado para ser incinerado. El Profeta Elías hace un altar o más bien realiza la reconstrucción de un altar de Dios que había sido destruido y aparte hace que tiren sobre el mismo 4 cantaros de agua por 4 veces hasta llenar un foso que había hecho alrededor del altar.

Jehová acepta el sacrificio del Profeta Elías, para confusión de todos los profetas de Baal, y en el Monte Carmelo los derrota y manda a que sean degollados estos 450 con la ayuda del pueblo, tras lo cual finaliza la sequía en el reino.

La Segunda Misión

La maldad del rey Acab y de la reina Jezabel enfrentada por el Profeta Elías no se llegaba a limitar al culto de los dioses como Baal y Asera, sino que se llegaba a proyectar en el despojo de todos sus súbditos. El episodio de la viña de Nabot el cual puede ver en el libro de 1 Reyes 21, es representativo de la repetida historia del despojo de todas las tierras de los campesinos por causa de los gobernantes y también de los grandes propietarios.

Otros de los profetas se llegaban a referir a dichas situaciones: Entre ellos Isaías; Miqueas 2:2. El profeta Elías llega a expresar la sentencia divina contra la reina Jezabel y en contra de la descendencia del rey Acab. El cual fue derrotado y también muerto en combate con las tropas del rey de Aram, a pesar de haber tenido unos buenos augurios de los falsos profetas, por lo que lo mismo le ocurrió a su hijo Ocozías, el cual anduvo por los caminos de su padre y de su madre e hizo pecar al pueblo de Israel y murió pronto.

De acuerdo a lo que dice el libro de 2 Reyes 2:1-13 luego de la muerte del rey Ocozías, (en el año 852 a. C.) Dios llega a traspasar el oficio de profeta a Eliseo, “un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino”. (Se encuentra en el libro de 2 Reyes 2:11) a la vista del propio Eliseo. Eliseo llega a agarrar el manto de Elías y es de esta manera que es reconocido por Dios como su próximo profeta.

Elías en las Tradiciones Judía y Cristiana

El profeta Elías, en la tradición judía llega a ser esperado en los hogares israelitas en el transcurso de todas las festividades de la Pascua y se le suele reservar un asiento en la mesa. El Libro de Malaquías es el que prevé que Elías regresará el Día del Juicio, una predicción que le da el tipo de estatus de símbolo del Mesías, confiriéndole una muy especial importancia en la creencia judía.

Muchos llegaron a creer que Juan el Bautista llegó a ser el Elías que vino a preparar el camino del señor de acuerdo a lo que dice el libro de Mateo 11:7-15 y de Malaquias 4:5. De hecho, para llegar a reforzar esta misión, el propio Juan se llegaba a vestir como el profeta Elías, lo cual puede verlo en el libro de 2 Reyes 1:8, 2 Reyes 2:1-13.

Los Evangelios sinópticos, en la parte del pasaje de la Transfiguración, llegan a mostrar a Elías y a Moisés hablando con el señor Jesús (lo puede ver en el libro de Marcos 9:4). El apócrifo Apocalipsis de Elías lo llega a mostrar al lado de Enoc combatiendo contra el hijo de la iniquidad que los llegaba a matar, después de lo cual ellos llegan a resucitar, en forma muy parecida a lo que sucede con los 2 testigos que se encuentran en el libro de Apocalipsis 11 en su enfrentamiento contra la bestia.

El título o el nombre de Elías en las sagradas escrituras igualmente se llega a emplear de diferentes formas, como, por ejemplo, Elías el Profeta (el cual se llega a describir más arriba).

  • El Precursor: En este caso el Profeta Elías llega a ser un título que se suele dar a aquel que llega a ser un precursor, como por ejemplo a Juan el Bautista, quien llegó a ser enviado a preparar el camino para el señor Jesús.
  • El Restaurador: Igualmente se llega a aplicar a las personas por razones de las misiones particulares que habrían de llegar a cumplir, como por ejemplo a Juan el Revelador.

¿Qué sucesos habían marcado la vida de Elías?

El Profeta Elías corre bajo la lluvia entre tanto que el cielo se va tiñendo de negro. Todavía le queda un buen caminar largo para poder llegar hasta Jezreel. Y aunque se encuentra entrado en años, avanza de manera incansable, pues “la misma mano de Jehová” se encuentra sobre él. La fuerza que llega a impulsar su cuerpo es diferente a todo lo que ha llegado a sentir antes. ¡Hasta ha llegado a dejar atrás a los caballos que tiran del carruaje del rey Acab! (Puede llegar a leer el libro de 1 Reyes 18:46.)

Ahora, el profeta va solo y tiene ante sí un extenso camino por recorrer. Las gotas de la lluvia golpean su rostro al tiempo que continúa corriendo. Sin duda, tiene mucho en lo que llegar a pensar, pues acaba de vivir unos sucesos excepcionales. Ha llegado a presenciar una gran victoria para lo que es la adoración pura y para el Dios verdadero de todo.

Las ventosas cumbres del monte Carmelo, ahora que están muy lejanas y muy ocultas por la tormenta, las mismas fueron el escenario donde el propio Señor Dios usó a su profeta para llegar a asestar un tremendo y también milagroso golpe al culto de los dioses Baal.

Cientos de los sacerdotes paganos llegaron a ser justamente ejecutados luego de llegar a quedar descubiertos de todos sus engaños viles. Luego el Profeta Elías le rogó a su Dios para que pusiera fin a la sequía que había llegado a castigar la tierra por unos 3 largos y medio, y entonces fue cuando rompió a llover (Puede leer el libro de 1 Rey. 18:18-45).

¿Por qué es probable que Elías esperara a que las cosas mejoraran?

Entre tanto que recorre bajo la intensa lluvia unos aproximadamente 30 kilómetros que son lo mismo de unas 19 millas que lo separan del área de Jezreel, seguramente se llega a ilusionar pensando que las cosas por fin iban a mejorar. ¡El rey Acab tendrá que llegar a cambiar! Luego de todo lo ocurrido en el monte Carmelo, no tendrá más opción que llegar a abandonar el culto a Baal, el controlar mejor a Jezabel, quien era su esposa, y dejar de perseguir a todos los siervos de Jehová.

Elías fue corriendo delante de Acab todo el camino hasta Jezreel

Es muy normal que nos hagamos algunas ilusiones cuando todo llega a parecer ir bien. Tal vez algunos pensemos que las cosas continuarán mejorando, y hasta incluso que nuestros peores problemas por fin se van a acabar. No sería algo extraño que el Profeta Elías se hubiera llegado a sentir de esa manera, pues era un tipo de “hombre de sentimientos similares a los nuestros” (Santiago 5:17). Sin embargo, sus sufrimientos se encuentran lejos de terminar.

Luego de pocas horas la persona va a sentir tanto miedo y una especie de desánimo que deseará morir. Sin embargo, ¿qué fue lo que pasó? ¿Y qué hizo Jehová para llegar a reavivarle la fe y darle valor?

Un Giro Inesperado

La vida del profeta Elías llegó a tomar un giro inesperado de acuerdo a lo siguiente:

El rey Acab seguía sin respetar a Jehová tras lo ocurrido en el Monte Carmelo

Cuando el rey Acab llega hasta su palacio en Jezreel, ¿llega a dar muestra alguna de haber cambiado? El relato dice que: “Acab refirió a Jezabel todo lo que Elías había hecho y todo acerca de cómo había matado a todos los profetas a espada” (Libro de 1 Reyes 19:1). Puede observar que el rey ni siquiera llega a mencionar a Jehová al relatar todos aquellos sucesos.

Llega a ser este un hombre superficial que ve todos esos milagros desde un punto de vista meramente humano y se llega a referir a ellos como “lo que Elías había hecho”. Es algo obvio que no ha llegado a prender a respetar a Jehová. ¿Y cómo reacciona su esposa vengativa?

¿Qué mensaje le envió Jezabel a Elías, y qué significa?

La reina se pone toda furiosa. Llena de gran ira, por lo que envía a Elías una amenaza terrible de muerte que dice: “¡Así hagan los dioses, y así añadan a ello, si mañana a esta hora no hago tu alma como el alma de cada uno de ellos!” (Puede verlo en el libro de 1 Reyes 19:2). Jezabel se encuentra totalmente decidida a matarlo para poder vengar la muerte de todos sus 450 profetas de Baal.

Tanto llega a ser así que jura que si no le da muerte en el plazo de un día, ella misma deberá de llegar a morir. Imagínese la clase de reacción del Profeta Elías cuando se llega a enterar de esto. Se encuentra durmiendo en una humilde morada de Jezreel en el transcurso de aquella noche tormentosa cuando, de repente, lo despiertan de manera abrupta: y se trata del mensajero de la reina que viene a llegar a comunicarle su espantosa amenaza. ¿Qué siente al momento de llegar a oírla?

Vencido por el Temor y el Desánimo

Por tal noticio sobre la muerte del profeta, Elías en rodeado de temor y desánimo al saber que lo quieren muerto.

¿Cómo se sintió Elías ante la amenaza de Jezabel, y qué hizo?

Si el profeta Elías pensó por un momento que la guerra contra la adoración del dios pagana Baal estaba por finalizar, sus ilusiones se llegaban a derrumbar en este preciso momento. Jezabel no se da por vencida. Ya se ha llegado a encargar encargado de dar muerte a muchos de los otros profetas fieles de Jehová y, por lo visto, el profeta Elías iba a ser el siguiente.

¿Qué tipo de efecto llegó a tener en él la amenaza de la reina? La Biblia llega a afirmar que “le dio miedo”. Puede que comenzaran a darle vueltas a la cabeza sobre lo que pudiera llegar a pasarle y hasta visualizara en su mente la terrible muerte que la reina Jezabel le tenía preparada a él. De haber sido así, no es de sorprenderse que le invadiera el temor. En cualquier caso, “comenzó a irse por su alma”: así es, ¡salió huyendo para poder salvar su vida! (Esto lo puede ver en el libro de 1 Reyes 18:4 y 19:3.)

¿En qué sentido se pareció la reacción de Pedro a la de Elías?

El profeta Elías no llegó a ser el único hombre de gran fe que cedió ante el temor. Al apóstol Pedro le había llegado a suceder algo muy parecido unos siglos después. En una ocasión, cuando el señor Jesús hizo que anduviera con él sobre el agua, el apóstol se colocó a “mirar a la tempestad de viento”, con lo que se asustó y empezó a hundirse (Puede observar este relato en el libro de Mateo 14:30).

Los ejemplos del Profeta Elías y del Apóstol Pedro son los que nos enseñan una muy valiosa lección: para poder conservar el valor, no nos conviene llegar a pensar mucho en todo lo malo que pudiera llegar a sucedernos. Por lo que necesitamos fijar la atención en el señor Dios, de quien procede nuestra esperanza y el poder.

“¡Basta!”

El señor Dios le habla al profeta con gran autoridad para quitar de él todo tipo de miedo y temor, para que entre en razón de que en Dios somos más y no debemos de temer a nada ni nadie porque mayor es el que está en nosotros que el que es contra nosotros.

Viaje de huida que emprende Elías y su estado de Ánimo.

Siendo Presa del pánico, Elías llega a atravesar unos 150 kilómetros en dirección al suroeste, hasta llegar a la región de Beer – seba, una ciudad localizada cerca de la frontera sur de Judá. Allí es donde deja a su servidor y se interna dentro del desierto él solo. El relato añade que este hombre recorre el “camino de un día”. Por lo que podemos llegar a imaginarnos que comienza al amanecer, por lo visto sin llevar con él provisiones. Estando en un estado de ánimo deprimido, impulsado por el temor y por el bajo calor asfixiante, lucha por poder avanzar en este territorio tan agreste y estéril. A medida que el Sol se pone en el lejano horizonte y que el cielo se cubre de unos tonos rojizos, Elías con el tiempo se va quedando sin fuerzas.

Completamente agotado, se sienta bajo una clase de retama, siendo este arbusto lo más parecido a un tipo de refugio que podía llegar a encontrar en aquel árido paraje (Libro de 1 Reyes 19:4).

¿Qué le dijo Elías a Jehová en Oración?

En su completa desesperación, el profeta le pide al señor Dios que le quite la vida. Elías se siente igual de inútil, por lo que llega a hacerle la pregunta a Jehová sobre qué razón hay para seguir viviendo. Ya sin las fuerzas para poder luchar más, por lo que implora: “¡Basta!”. Ahora después de esto podemos ver como el Señor consoló a Elías.

Jehová Cuida a su Profeta

En este momento podemos observar como el Señor nuestro Dios eterno tiene cuidado de cada uno de sus profetas y de sus hijos en los momentos más difíciles de nuestra vida, cuando nos encontramos sin ánimos de seguir o de avanzar.

Dios le mostró bondad a su Profeta por medio de un Ángel

Luego de que Elías se duerme, Jehová le manda un ángel que, tocándolo de forma suave para despertarlo, le dice: “Levántate, come”. Y así lo llega a hacer Elías, pues el ángel bondadosamente le ha servido de acuerdo a lo que dice la palabra una comida sencilla: pan recién hecho y agua.

El relato continúa diciendo que el profeta entonces come y bebe, y después se vuelve a dormir. Ni siquiera llega a mencionar que le dé las gracias al ángel. En cualquier caso, el ángel lo llega a despierta por segunda vez, quizás al alba, para poder decirle: “Levántate, come”. Y agrega estas palabras: “Porque el viaje es demasiado para ti” (Puede verlo en el libro de 1 Reyes 19:5-7).

El Alimento que Fortaleció a Elías

Por lo que el profeta se levantó y comió y bebió, y siguió yendo por el poder de aquel alimento que se le había dado por el transcurso de uno 40 días y 40 noches hasta la montaña del Dios verdadero, llamada Horeb (1 Rey. 19:8). Al igual que lo llegaron a hacer Moisés unos 600 años antes y Jesús casi unos 1.000 años posteriores, Elías ayunó por el transcurso de unos 40 días y 40 noches (puede verlo en el libro de Éxodos 34:28 y Lucas 4:1).

¿Adónde llegó Elías?

Elías caminó por unos 320 kilómetros hasta que finalmente llegó al monte Horeb o también conocido como el monte Sinaí. Este lugar se encontraba cargado de significado. Fue en ese lugar en donde, muchos años atrás, Jehová se había llegado a aparecer por medio de un ángel a Moisés en la zarza ardiente, y también fue en ese mismo lugar en donde Dios estableció el pacto de la Ley con la nación de Israel. Y ahora es en este mismo lugar en donde Elías llega en busca de un refugio en una cueva.

Jehová Consuela y Fortalece a su Profeta

En momento de gran dificultad Dios llega en el momento oportuno y ofrece consuelo y fortaleza a sus profetas e hijos. En este momento estando Elías en la cueva Dios aparece para consolarlo y fortalecer su Fe.

La Pregunta del Ángel a Elías

En el monte Horeb, “la palabra” que Jehová le llega a dirigir al profeta Elías la cual consiste en una sencilla pregunta. Quiere saber qué es porque Elías se encuentra en ese lugar a lo que Dios dice: ¿Qué haces aquí, Elías? se lo debió de llegar a preguntar con mucha amabilidad, pues el profeta se siente como invitado a tener que expresar sus sentimientos.

De esa manera se desahoga sin temor a lo que el profeta responde: “He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida”. (1 Reyes 19:9). Sus palabras llegan a revelar por lo menos unas 3 razones por las que se encuentra tan abatido.

En primer lugar, cree que su labor no ha llegado a servir para nada. A pesar de haber llegado a ser un hombre “absolutamente celoso” en lo que es su servicio a Jehová por el transcurso de muchos años y de haber puesto el santo nombre del Señor Dios y su adoración por encima de todo lo demás, ve que la situación va de mal en peor. Tu pueblo continúa igual, rebelde y sin fe, y la religión falsa se llega a extender como una peste.

La segunda razón llega a ser la fuerte soledad que lo embarga. “Solo quedo yo”, por lo que él se lamenta, pues siente que llega a ser el único en toda la nación que todavía sirve a Jehová. En Tercer lugar, tiene miedo. Muchos de los otros profetas ya han sido asesinados, y se encuentra convencido de que él va a ser el próximo. Posiblemente no se le ha hecho nada fácil tener que exteriorizar estos sentimientos, sin embargo, no deja que el orgullo o que la vergüenza se lo impidan.

Lo que vivió el Profeta en la Cueva

En respuesta el Señor le dice al profeta que salga de la cueva hasta la entrada. Él obedece sin saber qué es lo que va a ocurrir. De repente, se llega a desatar un fuerte vendaval. Las ráfagas deben de emitir un ruido ensordecedor, pues son tan fuertes que llegan a desgarrar las montañas y quiebran los peñascos. Después tiene que luchar por poder mantenerse en pie, pues el suelo empieza a moverse. ¡Un terremoto se encuentra sacudiendo la región! Entonces, cuando se ha llegado a recuperar, una gigantesca llamarada lo obliga a tener que taparse muy bien por el intenso es su calor (Libro de 1 Reyes 19:11-12.)

Jehová Utilizó su Asombroso poder para Consolar y Animar a Elías

Como bien dice la palabra de Dios, Jehová no se encontraba en ninguna de esas espectaculares fuerzas naturales. Ya que le profeta Elías sabe que Jehová no consiste en un dios mitológico de la naturaleza como lo era Baal, a quien todos sus engañados adoradores aclaman como si era “el jinete de las nubes”, el dios que podía traer las lluvias.

Jehová es la verdadera Fuente de todas las fuerzas naturales de forma increíble y es infinitamente superior a todas sus creaciones no hay nada por encima de Él. De hecho, ni siquiera los cielos físicos pueden llegar a contenerlo (Esto lo dice el mismo libro de 1 Reyes 8:27). Sin embargo, ¿cómo ayuda todo esto al profeta? Recordemos que el miedo lo había llegado a paralizar. Ahora, sabiendo que tiene al Dios todopoderoso de su lado, ¡ya no existen motivos para temer al rey Acab y a la reina Jezabel!.

Dios se Presenta a su Profeta

Tras el fuego, todo queda en un completo silencio. Entonces el Profeta Elías escucha “una voz calmada y baja” que lo llega a instar a desahogarse nuevamente, de tal manera que expresa sus preocupaciones por una segunda vez. Aunque quizás el profeta ya se llegue a sentir lo bastante reanimado, lo que la “voz calmada y baja” le dice a continuación llega a ser sin lugar a duda de mayor consuelo todavía: Jehová le asegura que lo valora demasiado. ¿Cómo lo hace? Le llega a revelar lo que se propone hacer en el futuro contra lo que es el culto de Baal en Israel.

Y puesto que nada puede llegar a impedir que ese propósito se logre cumplir, es algo obvio que la labor de Elías ha valido la pena. Además, el Señor Dios, Jehová todavía cuenta con él, pues le encomienda una misión nueva y le da las instrucciones específicas de que es lo que debe de hacer para que pueda cumplir con la misma (1 Reyes 19:12-17).

Las Medidas que Tomó Jehová para Animar a su Profeta

Por lo que podemos conocer el Señor toma 2 medidas para animar al Profeta Elías. En primer lugar, le manda a ungir a Eliseo, pues este va a ser el profeta que llegará a reemplazarlo tiempo después. Este hombre más joven va a ser su compañero de labores y el ayudante por unos cuantos años.

En segundo lugar, Jehová le llega a revelar esta noticia: “He dejado que siete mil permanezcan en Israel, todas las rodillas que no se han doblado a Baal, y toda boca que no lo ha besado” (1 Reyes 19:18). Así es: ¡Elías no se encontraba solo! Debe de alegrarse mucho al enterarse de que esos miles de fieles israelitas se han llegado a negar a idolatrar a Baal. Todos ellos necesitan que el profeta continúe con su servicio sagrado, que les llegue a dar un ejemplo de lealtad inquebrantable en esos terribles tiempos tan tenebrosos.

¿Cuánto duró la Sequía?

Elías le llegó a decir al rey Acab que toda esa larga sequía pronto iba a terminar. Esto llegó a ocurrir “al tercer año”, contando desde el momento en que Elías había anunciado la sequía (Puede verlo en el libro de 1 Reyes 18:1). Y Jehová hizo que lloviera poco tiempo después de que su profeta lo predijera.

Quizás por eso ciertas personas llegan a la conclusión que la sequía terminó en el transcurso del tercer año y que, por lo tanto, debió de llegar a durar menos de unos 3 años. No obstante, tanto Jesús como Santiago llegaron a afirmar que la sequía se llegó a prolongar por “tres años y seis meses” (Según lo que dice el libro de Lucas 4:25 y Santiago 5:17). ¿Acaso se trata de una clase de contradicción?

No, en lo absoluto. Debemos de tener en cuenta que la temporada seca en el antiguo Israel llegaba a ser bastante larga, de hasta unos 6 meses. De seguro, el Profeta Elías le anunció al rey Acab la sequía cuando la estación seca ya se encontraba siendo excepcionalmente larga y también intensa. En realidad, había comenzado casi medio año antes de eso.

De tal manera que cuando el profeta llegó a proclamar su fin “al tercer año” desde el día en que la anunció, llevaba sin llover casi unos 3 años y medio. Cuando todo el pueblo se reunió para poder ser testigo de la gran prueba ocurrida en el Monte Carmelo, ya habían pasado los “tres años y seis meses”.

Piense de la misma manera en la ocasión en que el Profeta Elías le anunció al rey Acab la sequía. La gente pensaba y creía que Baal era “el jinete de las nubes”, el supuesto dios que traería la lluvia a la tierra de Israel al final de la temporada seca. Como esta ya estaba durando más de lo habitual, es probable que se llegasen a preguntar: “¿Dónde está Baal, y cuándo traerá la lluvia?”. El anuncio del Profeta Elías de que no iba a caer ninguna lluvia ni rocío hasta que él dijera todo lo contrario debió ser un tremendo golpe para todos aquellos idólatras de ese tiempo (Libro de 1 Reyes 17:1).

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