La Muerte de Jesús: Relato Bíblico Fundamental

La Muerte de Jesús, es uno de los eventos más conocidos en la historia de la humanidad, fue el tiempo en que el Hijo de Dios Jesús descendió de su gloria para morir en una cruz por amor a toda la humanidad para que sea salva y viva al lado del padre por el resto de la eternidad. En el siguiente artículo conoceremos todo lo referente sobre la Muerte de Jesús nuestro amado señor y salvador.

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¿Cómo fue la Muerte de Jesús?

Una de las preguntas más frecuentes sobre el Señor Jesucristo y la Iglesia, s respondida por profesores de la Historia y Teología de la Universidad de Navarra. Jesús murió estando clavado en una cruz el día 14 de Nisán, que significa el viernes 7 de abril del año 30. Así se puede llegar a deducir sobre el análisis crítico de los relatos evangélicos, que fueron contrastados con las alusiones a su muerte trasmitidas en el Talmud (cfr. TB, Sanhedrin VI,1; fol. 43a).

La crucifixión en un madero consistía en una de las penas de muerte que los romanos llegaban a aplicar a todos los esclavos y a los sediciosos. Tenía un tipo de carácter infamante, por lo que de suyo no podía llegar a aplicarse a un ciudadano que fuese romano, sino que más bien solamente a los extranjeros.

Desde que la autoridad romana llegó a imponer en la tierra de Israel esta pena existen numerosos testimonios de que esta clase de pena se llegaba a aplicar con relativa frecuencia. El procurador de Siria quien era el Quintilio Varo había llegado a ser crucificado en el año 4 a.C. a aproximadamente unos 2 mil judíos como especie de represalia por una sublevación.

Por lo que se hace referencia a la manera en que pudo llegar a ser crucificado el Señor Jesús los cuales son de indudable interés para los descubrimientos que fueron realizados en la necrópolis de Givat ha-Mivtar en las afueras del Jerusalén. En ese mismo lugar se halló la sepultura de un hombre que llegó a ser crucificado en la primera mitad del siglo I d.C., esto quiere decir, que fue contemporáneo del señor Jesús.

La inscripción sepulcral llega a permitir el llegar a conocer su nombre: Juan, hijo de Haggol. Este hombre llegaría a medir 1,70 de estatura y tal vez debió tener hasta unos 25 años cuando murió Jesús. No existen dudas de que se trata de un crucificado ya que los propios enterradores no pudieron llegar a desprender después el clavo que le sujetaba sus pies, lo que los obligó a tener que sepultarlo con el clavo, que a su vez llegaba a conservar un trozo de la madera.

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Esto ha permitido conocer que la cruz de ese mismo joven era de madera de olivo. Al parecer tenía un ligero saliente de madera entre sus piernas que podría llegar a servir para poder apoyarse un poco, usándolo como especie de asiento, de manera que el reo pudiese llegar a recuperar un poco las fuerzas y se llegase a prolongar la agonía previniendo con ese respiro una muerte de manera instantánea por causa de asfixia que se produciría si todo el peso llegase a colgar de los brazos sin nada en que se pudiese apoyar.

Las piernas llegarían a estar ligeramente abiertas y también flexionadas. Los restos que fueron hallados en su sepultura llegan a mostrar que los huesos de las manos no se encontraban atravesados ni tampoco rotos. Por eso, lo más posible es que los brazos de ese mismo hombre llegasen a ser simplemente atados con la fuerza al travesaño de la cruz a diferencia del Señor Jesús, al que sí llegaron a clavar.

Los pies, a comparación de que habían llegado a ser traspasados por los clavos. Uno de ellos continuaba siendo conservando fijado un clavo grande y que era lo bastante largo. Por la posición en que está podría llegar a pensarse que el mismo clavo hubiera llegado a estar atravesado los 2 pies de la siguiente manera:

Las piernas iban a estar un poco más abiertas y el poste llegaría a quedar entre las 2, la parte izquierda del tobillo derecho y también la parte derecha del izquierdo estarían apoyados en los lados del poste transversal, el largo de este clavo atravesaría principalmente un pie de tobillo a tobillo, luego el poste de madera y posteriormente el otro pie. El suplicio era tal que Cicerón llegaba a calificar a la crucifixión como “el mayor suplicio”, “el más cruel y el más terrible suplicio”, “el peor y el último de todos los suplicios, el que se inflige a los esclavos” (In Verrem II, lib. V, 60-61).

No obstante, para poder acercarse a la realidad de lo que llegó a suponer la muerte de Jesús en la cruz no basta con llegar a quedarse en los dolorosos detalles más trágicos que la historia suele ser capaz de poder ilustrar, pues la realidad más profunda llega a ser la que confiesa “que Cristo murió por todos nuestros pecados, de acuerdo a los que dice la Biblia en el libro 1 de Corintios capítulo 15 versículo 3.

En su entrega generosa a lo que fue la muerte de Cruz llega a manifestar la magnitud del gran amor de Dios hacia todo ser humano en este mundo, los que había ya muertos y por los que iban a nacer en el futuro: “Dios demuestra su amor hacia nosotros porque, siendo todavía pecadores, Cristo murió por nosotros”. Romanos 5:8.

Después de la lanzada, de su costado llegó a brotar sangre y agua. En la hora nona que significa a las 3 de la tarde, Jesús llega a decir: “todo está consumado” (Esto se puede llegar a encontrar en el libro de Juan 19:30), y se abandona en las manos de Dios diciendo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Libro de Lucas 23:46).

Cuenta en el Evangelio, que “Jesús, dando una fuerte voz, expiró” (Libro de Marcos 16:37). Esta llega a ser, sin duda, la última expresión de fuerza espiratoria, y de un posible dolor cardíaco que fue extremadamente agudo, que pudo llegar a implicar la rotura del corazón de Jesús.

Crucifixión de Jesús

La crucifixión de Jesús fue Judea, se cree que ocurrió en los años 30 y 33 d. C. La crucifixión de Jesús se describe en los evangelios y se hace referencia a ella en las epístolas bíblicas. La gran mayoría de los historiadores y también de los especialistas en el Nuevo Testamento son los que reconocen que la muerte en la cruz de Jesús de Nazaret llega a ser un tipo de hecho histórico, la cual se encuentra atestiguada por los diversos historiadores y por los otros autores no cristianos de los siglos I y II d. C. que la mencionan.

No obstante, no llega a haber un tipo de consenso entre los muchos historiadores sobre las muchas circunstancias o de los detalles sobre la crucifixión de nuestro amado señor. De acuerdo al Nuevo Testamento, Jesús llega a ser arrestado, al igual que llega a ser juzgado por el Sanedrín de Jerusalén y después es sentenciado por el procurador Poncio Pilato por el que llega a ser flagelado y, finalmente, es crucificado.

En conjunto de estos acontecimientos llegan a ser conocidos como “La Pasión de Cristo”. Algunas de las muchas fuentes no cristianas, como por ejemplo Josefo o Tácito, igualmente aportan una imagen histórica, a pesar de que es muy esquemática, de la muerte violenta del Señor Jesús.

Así mismo, para la gran mayoría de los expertos en el estudio de la biblia, la presencia de una inscripción o de un título de condena en la cruz de Jesús de Nazaret es presente de una manera unánime en los 4 evangelios canónicos los cuales constituye 1 de los datos de mayor solidez del carácter histórico de su pasión.

El sufrimiento de Jesús y también su muerte son los que representan los diversos aspectos centrales sobre lo que es la teología cristiana, entre las cuales se encuentran incluidas las doctrinas de la salvación y de la expiación. Los cristianos han llegado a entender de manera teológica la muerte de Jesús en la cruz como una especie de muerte en un sacrificio expiatorio.

Los cristianos católicos y también los ortodoxos llegan a celebrar lo que es conocido como la Eucaristía como una clase de actualización o de continuación, independientemente de lo que es el tiempo y del espacio, de este mismo sacrificio.

Detalles de la Crucifixión de Jesús

Ahora vamos a explicar un poco más detallado todo sobre lo referente a la crucifixión del Señor Jesús. Por lo que comenzaremos con la Armonización de los Evangelios del Nuevo Testamento.

Por la “Pasión de Cristo” se llega a entender a los “padecimientos que llegó a sufrir el señor Jesucristo antes de llegar a morir en la cruz del calvario”, sin una relación necesaria a ningún evangelio en particular, canónico o incluso apócrifo, sin embargo, algunos han llegado a tratar de crear una especie de armonía de los 4 evangelios canónicos, como el Taciano ya en el siglo II y entre los académicos modernos como K. Bornhäuser y P. Benoit.

Esta clase de narración que nunca fue aceptada como una sola, llegándose a demostrar, por ejemplo, en las disputas entre los cristianos griegos y también los cristianos latinos sobre la fecha de la Pasión de Cristo.

 

Y la Iglesia de siria, que llegó a adoptar lo que es el Diatessaron de Taciano, que logró o aceptó armonizar los 4 evangelios canónicos, sino que prefirió luego abandonarlo en favor de los síngulos evangelios. Y ya en el tiempo de Agustín de Hipona entre los años 354 y 430, se llegaban a notar las diferencias entre las narraciones de la pasión de Jesús que se pueden llegar a leer en los evangelios canónicos, sin siquiera por eso llegar a rechazarlos.

Juicio y Condena

El juicio y la muerte de Jesús el maestro llegan a ser narrados de unas maneras que ciertos autores llegan a considerar algo contradictorias a causa de que a los detalles que suelen ser mencionados en los evangelios no solo llegan a ser coincidentes entre sí, sino que además en momentos diferentes.

Según los 3 Evangelios sinópticos que son Mateo, Marcos y Lucas, el maestro Jesús llega a ser arrestado en el jardín de Getsemaní por un grupo de oficiales a las órdenes de los sumos sacerdotes, de los escribas y también de los ancianos, y fue identificado por uno de sus discípulos llamado Judas Iscariote el que lo traicionó con un beso.

De acuerdo al apóstol Juan, los que arrestaron a Jesús llegaron a ser unos guardias designados por los sumos sacerdotes y por los fariseos, junto a un destacamento de soldados que estaban al mando de un “quiliarca”, una palabra griega habitualmente utilizada por los griegos para llegar a referirse a un tribuno militar romano, lo que parece llegar a presentar el arresto como una obra de un oficial romano con los soldados del praetorium.

De acuerdo al Evangelio de Juan fue llevado primeramente ante Anás, quien luego lo refirió a su yerno Caifás, “El Sumo Sacerdote de Aquel año”. La tradición judía es que consigna la crueldad de la clase dirigente saducea: “¡Ay de mí por la casa de Janín (Anás), ay de mí por sus calumnias!”.

 

Existen diferencias incluso entre los 3 sinópticos sobre la interrogación de Jesús por las autoridades de los judíos. Marcos y Mateo llegan a hablar de una primera reunión esa misma noche del entero Sanedrín, que llegó a decidir que Jesús merecía la pena de muerte por blasfemia, y de una 2da reunión del Sanedrín a la mañana siguiente, que lo envió a Pilatos.

Flagelación

La flagelación por medio del látigo denominado flagrum taxillatum o también flagra era un preámbulo legal de los romanos a toda ejecución. Una revista de la Asociación Médica Estadunidense, llamado “The Journal of the American Medical Association”, llega a describir de esa manera la práctica romana:

“Generalmente el instrumento que se utilizaba era un látigo corto (flagelo) con muchas tiras de cuero sueltas o también trenzadas, de diferentes largos, que tenían atadas a intervalos unas especies de bolitas de hierro o pedazos afilados de hueso de oveja […] Cuando los verdugos o soldados romanos lo azotaban de manera vigorosa vez tras vez la espalda de la víctima, las bolas de hierro o de plomo ocasionaban profundas contusiones, y las tiras de cuero con los huesos de oveja rasgaban la piel y todos los tejidos subcutáneos que se encontraban a su paso.

Entonces, a medida que se continuaba azotando a la víctima, las heridas llegaban hasta los músculos esqueléticos subyacentes y llegaban a producir las tiras temblorosas de carne que sangraba”.

Estaciones o Caídas

De acuerdo a los evangelios sinópticos, apenas es sacado para llegar a ser ejecutado se le obligó a que llevase la cruz a un hombre que tenía por nombre Simón de Cirene. En los evangelios jamás se llega a mencionar que el señor Jesús cayera en tierra por causa del peso de la cruz o que una mujer que se llamaba Verónica le limpiara el rostro con un paño:

Tales argumentos son remontados a la tradición eclesiástica posterior. En cambio, el Evangelio de Juan no llega a mencionar a Simón de Cirene, sino que llega a describir a Jesús cargando su propia cruz hasta el lugar de la ejecución.

En los evangelios Jesús llegó a ser conducido hasta un lugar el cual estaba denominado Gólgota (aram.: Gûlgaltâ), que llega a significa, en el idioma arameo, “Lugar del Cráneo”. El Evangelio de Marcos llega a describir que Jesús llegó a ser crucificado a la hora tercera que corresponde a las 9 de la mañana, entre tanto que el Evangelio de Juan menciona que este evento sucedió en la hora sexta que corresponde a las 11 de la mañana o a las 12 del mediodía.

Jesús Muere en la Cruz

De manera evidente, no gritó para llegar a llamar la atención de nadie, sino que como consecuencia de esto refleja de la percepción instantánea de un tipo de dolor de fortísima e inefable intensidad, el cual es causado por un tipo de infarto masivo incluso, como se ha llegado a decir, con una rotura de la pared del miocardio.

Esta clase de rotura se puede llegar a producir por una valvulopatía coagulopática (que es conocido como un tipo de cierre anormal de una válvula cardíaca por causa de un coágulo de sangre), aunque este tipo de fenómeno llega a requerir de una clase de pared cardíaca que se encuentre extremadamente debilitada.

La Creación entera se llega a estremecer ante el grito de la Redención: “En ese mismo momento, el velo del Templo se llega a rasgar en unas 2 partes, de arriba abajo; la tierra llegó a temblar y las rocas se llegaron a quebrar” (Mateo 27:51).

Después de unas 3 horas de penumbra, debió de llegar a impresionar a todos la fuerte voz de Jesús. “El centurión y lo que con el custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba, tuvieron mucho miedo y decían: «Verdaderamente éste era el Hijo de Dios»” (Mateo 27:51).

Inscripción del Cargo

Junto al sentenciado en muchas ocasiones se le pone una especie de título que en el idioma griego es: τίτλος, títlos o una clase de inscripción del cargo. El uso de este tipo de letreros sobre el cargo se encuentra consignado en la Historiæ Romanæ, de Dion Casio.

Los evangelios llegan a narrar que sobre Jesús se llegó poner una clase de inscripción similar, sin embargo, solo el Evangelio de Juan llega a declarar que el título fuera escrito en unos 3 idiomas, que son:

  • Hebreo
  • Griego
  • Latín

A fin de llegar a ser leído por las multitudes de los extranjeros que llegaban acudir a la Pascua. El Evangelio de Juan llega a decir que el letrero del cargo de Jesús llegaba a decir “Jesús el Nazareno, el rey de los judíos”. En la versión más escueta del apóstol Marcos solo llega a decir lo siguiente:

  • “El rey de los judíos”

En el caso del libro del apóstol Lucas se describe que la inscripción llega a decir:

  • “Este es el rey de los judíos”

En el caso del libro del apóstol Mateo se describe que la inscripción llega a decir:

  • “Este es Jesús el rey de los judíos”

Solamente el apóstol Juan es el que llega a mencionar de la misma manera la objeción de los principales sacerdotes, que llegaron a pedir que se le cambiase la inscripción para dijera:

  • “Este dijo: Soy rey de los judíos”.

Por lo que Pilatos llegó a desestimar esta petición respondiéndoles “He escrito lo que he escrito”, esto lo puede ver en el libro de Juan 19:22.

Expoliación y Muerte

Era muy frecuente que los grupos de ejecución llegaran a estar compuestos por unos 4 soldados y por 1 centurión, y que estos pudieran llegar a reclamar todos los bienes de la víctima como especie de parte de su salario. En efecto, la Biblia llega a narrar que, luego de ser crucificarlo, los soldados se repartieron sus vestiduras en apuestas.

Igualmente, a diferencia de lo representado típicamente en lo que es el arte cristiano, el profesor Josef Zias, quien es un importante antropólogo perteneciente a la Universidad Rockefeller y también un ex curador del Departamento de Antigüedades y de los Museos de Israel, llega a sugerir que las crucifixiones en las regiones de Judea no habrían llegado a ser en cruces muy elevadas o de gran tamaño.

Esto en vista de que la madera que se encontraba más disponible para las ejecuciones iban a ser la de olivo y estos tipos de árboles no llegan a ser muy altos, lo cual llega a sugerir el profesor que todos los sentenciados que eran crucificados eran colocadas “a la altura de los ojos del observador”.

Causas de la Muerte

La causa de muerte de Jesús llega a responder a diversos tipos de factores, sin embargo, el sistema más afectado llega a ser el sistema cardiorrespiratorio por:

  • La gran tensión emocional y por la descarga nerviosa de forma intensa que llega a provocar la taquicardia, y la reconducción del flujo sanguíneo.
  • Un Shock hipovolémico el cual es provocado por las hemorragias y, tal vez en parte, séptico (infeccioso).
  • Por Arritmias cardiacas, por causa de una taquicardia alta, lo cual sobrecarga el corazón y la alteración del potasio en la sangre.
  • Una Insuficiencia cardiaca que llega a producir un edema (que es una especie de derrame de los líquidos) pericárdico y un pulmonar secundarios que podrían llegar a reducir de manera progresiva el intercambio gaseoso en el pulmón y en la contractilidad del corazón.
  • Por Asfixia la cual es ocasionada por el edema pulmonar y también por la postura del crucificado que limita la clase de eficacia del ciclo respiratorio.
  • No puede llegar a olvidarse lo que es la presencia de trombos circulantes que pueden llegar incluso a obstruir las arterias de los órganos vitales. Es muy probable la instauración de un infarto de miocardio y también de una alteración de las válvulas del corazón por la presencia de un coágulo, que llegan a elevar el riesgo de la rotura de tabique cardiaco.

Otras causas que no afectan directamente al sistema cardiorrespiratorio son la insuficiencia renal, la hiperbilirrubinemia e hiperuremia con efectos graves en el sistema nervioso central.

Disposición de los Clavos

De acuerdo al evangelio de Juan​ dice que a Jesús le llegaron a clavar las manos. No obstante, la palabra griega para mano, utilizada en el evangelio, que es “χείρ (kheír)”, que se llega a referir tanto al antebrazo como también a la mano.

Esta misma palabra es usada en los evangelios la cual es traducida como “mano” la que aparece igualmente en el libro de los Hechos de los Apóstoles, donde se llega a narrar que las cadenas de Pedro se cayeron de “sus manos”, siendo que las mismas debieron de estar puestas en las muñecas.

La Lanzada

Nada más el llegar a expirar, el cuerpo de Jesús llegó a quedarse lívido, blanco con los síntomas de la rigidez muscular los cuales son propios del rigor mortis: la cara se llega a estirar y la nariz se alarga, al tiempo que los mismos pómulos se hunden. Los ojos pudieron llegar a quedar entreabiertos y la boca a medio cerrar, los labios lívidos, probablemente mostrando una parte de la lengua posiblemente llagada.

Las muñecas y los pies se llegaron a desplomar por el peso muerto del cuerpo de Jesús, y probablemente, las rodillas llegaron a poder encogerse y las piernas girar, las 2 hacia el mismo lado, alrededor del clavo, al llegar a recibir en el empeine el peso total del cuerpo.

“Uno de los soldados le llegó a traspasar el costado con la lanza, y al mismo momento salió del orificio sangre y agua” (Juan 19:33). Los soldados romanos se encontraban especialmente entrenados en llegar a atacar con la lanza el tórax derecho del criminal o adversario. Sabían que si podían lograr atravesar esa área del cuerpo humano se producía una especie de hemorragia muy severa.

La punta llega a atravesar primeramente los espacios pleurales y los pericárdicos, y después el corazón derecho, de una pared que es relativamente delgada y al que se aboca la sangre venosa, la cual es procedente de las 2 venas cavas. Únicamente de esta parte del tórax se puede llegar a obtener un flujo de sangre muy abundante por causa de la perforación.

La lanza pudo muy bien llegar a pasar por el 4to o 5to en el espacio intercostal, de abajo hacia la parte de arriba, sin llegar a romper ninguna de las costillas. San Juan llega a narrar en su evangelio que primero salió de su cuerpo la sangre y después el agua, lo que fue estableciendo una secuencia que tenía una significación muy especial para aquel joven, valiente y enamorado el discípulo de Jesús, el único de los apóstoles que luego de la Última Cena con el señor estuvo presente en la Crucifixión de él.

El apóstol Juan viene a señalar de una forma muy bien patente y la gráfica de la entrega de Jesús: hasta la “última gota” de Su sangre fue la que derramó. Desde un punto de vista más fisiológico, si la presión de la aurícula de la parte derecha del corazón y de las venas cavas hubiesen llegado a ser más grandes que la misma presión de los líquidos edematosos de los extensos espacios intersticiales pulmonares y los cardiacos, es razonablemente perfecto que, al llegar a retirar la lanza, primero iba a salir la sangre y luego el agua.

Por otra parte, la propia rigidez cadavérica pudiera llegar a haber causado que un gran volumen de sangre el cual es procedente de las extremidades inferiores y también del abdomen de manera intensa los cuales fueron contraídos por el rigor mortis lo que hizo que se desplazara hacia los extensos espacios venosos, sobre todo, a las grandes cavas y desde luego, a lo que es la aurícula derecha.

Posibles Causas de Muerte

Ciertos investigadores han llegado a creer que la muerte de Jesús pudo llegar a ser producida como especie de resultado de una “rotura del corazón”, a causa de la historia evangélica del agua y de la sangre que llega a fluir de la herida de Cristo. De acuerdo a ellos mismos, la ruptura cardíaca habría llegado a estar asociada con un daño miocárdico previo que podría llegar a haber ocurrido por causa de un golpe en el pecho en el transcurso de su ejecución.

El relato en cuanto a la sangre y el agua simplemente podría llegar a tratarse de acuerdo a los científicos un tipo de simbolismo o de relato “milagroso” el cual es carente de significado forense.

Una de las diversas teorías es la teoría de Pierre Barbet la cual establece que la causa típica de la muerte en la cruz llegaba a ser por asfixia. Pues, como todo el peso del cuerpo era simplemente soportado por los brazos que estaban estirados, el condenado tenía graves problemas para inhalar, a causa de la hiperexpansión de los músculos intercostales y también del pecho.

A causa de eso los verdugos llegaban a fracturar las piernas con unos mazos de hierro si querían llegar a acelerar la muerte del crucificado, ya que de esa manera la víctima quedaba sin ningún tipo de sustento para poder llegar a levantarse y seguir respirando.

No obstante, el reconocido doctor F. Zugibe, de la Universidad de Columbia, ha llegado a incluir, después de haber efectuado muchos tipos de experimentos en los voluntarios desde el año 1980, que cuando alguien se encuentra sostenido con los brazos de unos 60° a 70° desde la vertical, aunque se le lleguen a presentar las dificultades en la respiración, esta no le puede resultar imposible.

Y llega a notar que los experimentos de antes, en los que un colapso llegaba a ocurrir en tan solo unos 6 minutos, se efectuaron en las personas que estaban suspendidos por las muñecas a menos de unas 40 pulgadas que es lo mismo de 1 metro de distancia una de la otra.

Puede observar igualmente que Jesús llegó a quedar suspendido por unas cuantas horas, y no 10 minutos nada más. Zugibe llega a asegurar que el crurifragium, llegaba a ser usado solo como especie de “golpe de gracia”, llegando a causar un fuerte shock traumático grave o también una embolia grasa, sin embargo, de ninguna manera estaba para inducir la muerte por asfixia.

Actualmente se llega a creer que la muerte en una cruz podía llegar a ocurrir por una serie de múltiples motivos, como por un shock hipovolémico a causa de la hemorragia que era provocada por los muchos azotes y los clavos; o una sepsis que era generalizada por las heridas infectadas.

Igualmente podía llegar a ocurrir por la combinación de una serie de muchas causas como lo era la deshidratación, una insolación, o incluso el cansancio crónico, que eventualmente podían llegar a ocasionar en la persona un paro cardíaco, etc. Por todo esto sería algo verdaderamente injusto afirmar que la muerte de Jesús llegó a ser por una sola causa.

Existen, no obstante, personas quienes llegan a defender lo que es la hipótesis de que Jesús pudo no llegar a morir en la cruz del calvario, sino que simplemente llegó a caer en un estado de inconsciencia mental.

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Fecha de Crucifixión

De acuerdo a los evangelios sinópticos Jesús habría llegado a ser ejecutado el mismo día de la Pascua judía, entre tanto que en el Evangelio de Juan llegó a ser en la víspera de esa misma fiesta. La Enciclopedia Judaica llega a explicar:

“Tenemos que llegar a suponer que Jesús celebraba lo que era el festival de la víspera, a según con lo que era la costumbre galilea, en el caso de que la festividad llegase a tener que coincidir con el sábado. Pues de acuerdo al concepto de [la escuela farisea de Shamay], la cual es revaleciente en Galilea, el sacrificio del cordero pascual llegaba a ser un tipo de sacrificio particular y no era admisible en el día sábado”.

Aspectos Astronómicos

Los 4 evangelios son los que mencionan que la crucifixión llegó a ocurrir hacia la hora del mediodía. Los de Mateo en el capítulo 27 versículo 45 y el libro de Marcos capítulo 15 versículo 33, llegan a decir que hubo unas 3 horas de oscuridad. El libro de Lucas capítulo 23 versículo 45 utiliza un tipo de término que puede llegar a significar que el sol se eclipsó (este es el supuesto eclipse de crucifixión).

Sin embargo, un tipo de eclipse solar no pudo llegar a ocurrir el día 14 de nisán (o en una fecha muy cercana), ya que para esa fecha del calendario judío, todos los años, llega a aparecer la luna en su fase llena (esto es, cuando la tierra se encuentra entre la luna y el sol) y el tipo de fenómeno astronómico únicamente se llegó a producir cuando existe una luna nueva (o sea, cuando la luna se encuentra entre la tierra y el sol.

Por otra parte, un eclipse solar no llega a durar más de 3 horas. En la película titulada “Barrabás” del director Richard Fleicher y también del productor Dino De Laurentiis, la escena de la parte de crucifixión y de la muerte de Jesús llegó a ser filmada el día 15 de febrero del año 1961 en el transcurso de un eclipse solar real, para llegar a reflejar como lo dice el libro de Lucas 23:45.

La película empieza con la puesta en libertad del criminal Barrabás en lugar de Jesús, y poco tiempo después Barrabás llega a asistir a la crucifixión de Jesús. Hacia el minuto 13 de la película se comienza con la oscuridad, y Laurentiis rodó en un tiempo real al del eclipse en el transcurso de los 3 minutos y medio de oscuridad.

Historicidad

Desde la exégesis – teológica de un hombre llamado Julius Wellhausen con la frase de: “Sin su muerte, Jesús no habría llegado a ser histórico” la cual se encuentra respaldada por la historiografía moderna; hasta la crítica que ha sido más radical de acuerdo al consenso de los eruditos del Jesus Seminar como un tipo de “hecho accidental, pero algo histórico al fin” le llegan a dar a la crucifixión de Jesús una especie de respaldo auténtico sin los precedentes para un personaje de la antigüedad.

El bautismo del señor Jesús y también su crucifixión llegan a ser considerados unos 2 hechos fácticos sobre el señor Jesús por lo que James Dunn enuncia:

“Que existen unos 2 hechos en la vida de Jesús: el bautismo de Jesús y también la crucifixión de Jesús que llegan a reclamar casi una aceptación universal” y que “destacan con gran preeminencia … entre los hechos que son imposibles de dudar o de llegar a negar… en la escala de los grandes hechos históricos”

Que generalmente llegan a ser los puntos de inicio en el estudio del Jesús histórico. Bart Ehrman llega a enunciar que la crucifixión de Jesús por el mandato de Poncio Pilato llega a ser el hecho más fehaciente que se tiene sobre el señor Jesús.

Descendimiento de la Cruz

Antes de llegar a descender el cuerpo de la cruz, era algo de gran costumbre de los judíos llegar a envolver con un sudario o con un paño la cabeza del difunto, sobre todo si la misma se encontraba especialmente desfigurada.

Al llegar a colocar el cadáver de Jesús en una posición de manera horizontal, y muy favorecido por la propia rigidez cadavérica, llega a ser muy posible que una parte del líquido del edema pulmonar y del pleural saliera al exterior por el área de la boca y de las fosas nasales, lo cual estaban mojando el sudario colocado alrededor de la cabeza.

Este tipo de líquido podría llegar a tener unas partículas de sangre, lo cual llega a ser muy común en las personas que estaban muertas por causa de un edema pulmonar muy agudo (lo cual es conocido como un encharcamiento pulmonar).

Cuando José de Arimatea estaba bajando al señor Jesús de la Cruz y desciende hasta el suelo el cuerpo ya inerte de Jesús, lo llegaba a sostener en sus brazos, por lo que le quita la corona de espinas, y tal vez en la parte del cuello y en las áreas de los hombros de Jesús pudiera llegar a percibir el agradable aroma de nardo legítimo, de un gran valor, que una mujer de manera generosa llegó a derramar sobre su cabello pocos días antes de que ocurriera la Pasión, esto lo puede corroborar en el libro de Mateo 26:7.

José de Arimatea, con la ayuda de Nicodemo y también del apóstol Juan, llegan a colocar el cuerpo del señor Jesús en el sepulcro, retira el sudario de acuerdo a la costumbre judía, y se envuelve en unos 2 planos (anterior y posterior), el cuerpo de Jesús con una clase de nueva sábana, dice el Evangelio de Mateo 27:59, impregnada completamente de mirra y también de áloe, libro de Juan 19:39.

La observación forense del cuerpo de Jesús iba a revelar, por lo tanto: los signos propios de hipoxia; al igual que una hemorragia masiva y un shock hipovolémico; la palidez de las mucosas y de los órganos internos tales como por ejemplo los pulmones, el hígado, los riñones y los grandes vasos arteriovenosos; estos son los signos de asfixia en el cerebro y los pulmones compatibles con agonía prolongada.

Si se llega a tomar en cuenta que la lanzada que llegó a atravesar el pulmón y también el corazón derecho de Jesús se llegó a producir luego de que el Señor hubiera ya muerto, por lo que se constataría en el cadáver la escasez de las lesiones mortales, esto quiere decir, las lesiones que por afectar a un órgano que es vital se produciría la muerte de manera instantánea.

La muerte de Jesús llega a ser el resultado de un proceso agónico muy largo que ha llegado a durar por lo menos unas 12 o hasta unas 13 horas, aproximadamente desde las 2 de la madrugada de la noche del jueves que fue cuando ocurrió el canto del gallo y la negación de Pedro es hacia las tres de la madrugada y la Agonía del Huerto sucedió poco tiempo antes, hasta el mediodía que era la hora nona del día viernes siguiente.

La Cruz de Cristo

El reconocido investigador llamado Raymond Edward Brown llegó a afirmar: El término de “cruz” llega a condicionar al concepto de ella, porque es la que transmite la clase de idea de 2 líneas que se llegan a cortar. Sin embargo, ni la voz griega de “stauros” ni tampoco la latina “crux” poseen de manera necesaria ese mismo significado.

La palabra original que es utilizada en la Biblia para llegar a referirse a este mismo instrumento de muerte, staurós, primariamente solo significó “poste”, “estaca” y posteriormente llegó a emplearse, desde mucho antes de Cristo, para llegar a referirse a una extensa gama de cruces que llegaron a ser usadas por los romanos en la antigüedad clásica.

Este mismo investigador Brown fue el que afirmó que, a pesar de la clase de imposibilidad de llegar a saber a ciencia cierta, sobre la sola base de lo que es el significado de la palabra “σταυρός”, cuál fue la manera específica de la cruz en que llegó a morir el Señor Jesús, esta si se puede llegar a concluir por el hecho de que el propio Simón de Cirene o hasta el mismo Señor Jesús llevaron la cruz hasta el lugar de la ejecución, que debe de referirse al patíbulum que debía de servir como especie de travesaño de la cruz de ejecución.

De esa manera, por lo tanto, Jesús murió en una crux compacta. Una clara evidencia de la forma de la cruz se puede encontrar en la interpretación que es dada por los primeros cristianos a su postura sobre la oración. Para las Odas de Salomón (desde los finales del siglo I hasta los comienzos del siglo II d. C.), la posición orante, con los brazos que se encuentran extendidos, que eran tomados por los primeros cristianos al momento de rezar, representaba lo que era la posición de Jesús en la cruz.

La representación de la figura del orante, que se halla de manera muy constante en las catacumbas, crípticamente muy evocaba para los cristianos, entonces bajo persecución, de la cruz y la crucifixión de Jesús de una forma que no llegaban a entender los no iniciados. De esa manera los cristianos oraban con los brazos extendidos teniéndolos en forma de cruz, entre tanto que en el caso de los paganos oraban con las manos elevadas por encima de la cabeza.

Tertuliano fue el hombre que declaró que los cristianos no sólo llegaban a elevar las manos, sino que de la misma manera las extienden y confiesan a Cristo imitando lo que fue la pasión del Señor en la oración. Por lo que observó un tipo de reflejo de esta forma cristiana de orar en las aves que “se elevan hacia el cielo y extendiendo en vez de manos la cruz de sus alas dicen algo que parece ser una oración”

Minucio Félix (entre los años 150 y 270) igualmente llegaba a comparar lo que es la forma de la cruz (crux) a la de un hombre que llega a rezar con las manos extendidas y a otros tipos de objetos parecidos: “Pues vemos la señal de la cruz, como suele ser natural, en un barco llevado con unas velas hinchadas o deslizándose con unos remos expandidos; y cuando se alza el travesaño es el signo de la cruz; y cuando un hombre con las manos extendidas llega a adorar a Dios con mente pura”.

 

Crux Commissa

La llamada crux commissa, que significa “Cruz Tau” o “Cruz de San Antonio” llega a ser la forma de la cruz de Cristo presente en lo que es el más temprano arte paleocristiano, y en ciertos de los más antiguos escritos sobre lo que se refiere a la cruz de Jesús. Por otra parte, de acuerdo a las fuentes griegas y las latinas, esta llegaba a ser de una forma más común y es la que generalmente acostumbraban para la crucifixión en el imperio romano.

No sería requerido tener que abajar el travesaño para poder colocar el letrero del cargo, pues se podría llegar a incorporar un aditamento para esto, o simplemente incrementar el ángulo de los brazos para de esa manera dejar un espacio sobre la cabeza.

El uso de las crux commissa llegó a ser tan habitual en el imperio romano que con el pasar de los tiempos se le consideró popularmente como la forma más natural de una cruz, llegando a parecerse esta forma con la palabra misma. Por ejemplo, Luciano de Samosata, el escritor de origen Sirio / Griego del siglo II d. C., en su obra titulada “El Juicio de las Vocales”, constató la popularidad de este tipo de cruz:

“De esa manera injuria a los hombres (la letra Τ) en cuanto a las palabras; y de hecho, ¡cómo los llega a ultrajar! Lamentándose todos los hombres, deploran su desgracia y llegan a maldecir a Cadmo por haber llegado a introducir la Tau (Τ) en el Gremio de las letras. Dicen que los tiranos la llegaron a agarrarla por modelo y la imitaron en cuanto a su forma para llegar a labrar bajo el mismo tipo los maderos y fijar en 1 cruz en ellos a los hombres.

Y que de esta especie de máquina infame llega a provenir su nombre de infame. Yo creo que no puede llegar a imponérsele en la justicia otra pena menor que llegar a condenarla al suplicio de sí misma, para que en su propia figura llegue a expiar su delito, ya que la cruz se llegó a formar por ella y por ella igualmente la denominaron de esa forma los hombres”.

Esta relación entre lo que es la palabra “stauros” y la letra “Tau” no llega a implicar que etimológicamente “stauros” llegue a significar “fijar en Tau”, sino que es un simple juego de palabras que llega a reflejar la manera natural y usual en que los hombres llegaban a evocaba este tipo de instrumento de muerte. Respecto a los escritores cristianos de los primeros siglos que llegan a atribuir esta forma a la cruz de Cristo, esta se llega a basar en la comparación que hacen con la letra Tau.

Crux Immissa

La versión más general en la iconografía cristiana es la crux immissa (que es la que tiene el travesaño abajado). El Evangelio de Mateo llega a decir que el título que fue colocado “por encima y arriba” de la cabeza de Jesús, de la preposición “encima” y “por sobre”, en tanto que el libro de Lucas 23:38 llega a decir “sobre él”.

De acuerdo al experto llamado Raymond E. Brown, a esta última descripción se debe lo que es la representación de la cruz en forma de una crux immissa en vez de una clase de crux commissa. Si a Jesús se le hubiese llegado a fijar en una crux simplex, el título se habría llegado poner sobre sus manos o a una altura que le habría llegado a dificultar el incorporarse para respirar.

El profesor J. H. Bernard llega a indicar que esta misma declaración en el libro de Mateo llega a “sugerir que la cruz era de la forma llamada crux immissa, con un tipo de travesaño para los brazos, como los pintores frecuentemente han representado que es”. La “International Standard Bible Encyclopedia” hace la misma clase de observación:

“La forma que normalmente se ve en las pinturas, la crux immissa (Cruz Latina “†”), es toda aquella en donde el poste derecho se llega a proyectar con un travesaño mucho más corto. Por la mención de la inscripción clavada sobre la cabeza de Jesús, puede llegar a inferirse seguramente que esa llega a ser la forma de la cruz en que él murió.”

Crux Simplex

Otra manera de llegar a imaginar lo que es la cruz de Cristo es la de una “crux simplex ad affixionem” o de un tipo de poste vertical sin travesaño, con las manos que se encuentra directamente sobre la cabeza, sostenida por algunos eruditos y religiosos en los siglos XIX y XX. El pastor Hermann Fulda llegó a escribir en el año 1878:

“No había árboles en esos entonces disponibles en todo lugar que se escogía para la realización de una ejecución pública. Por eso, se hundía en el terreno una simple viga de hierro. A esta, con las manos levantadas hacia la parte de arriba, y constantemente de la misma forma los pies, se ataba o se clavaban a los forajidos.”

Al parecer en los efecto en varias ocasiones los romanos podían llegar a usar la forma de crucifixión simple sin el travesaño, hasta incluso de manera directa sobre los árboles vivos, a este respecto Joe Zias llega a declarar a su parecer que: “El número de personas que fueron crucificados, de hecho, puede llegar a haber determinado la manera en que la ejecución tomaba su forma. 

 

De esa manera, como en el caso de la cuenta de los más de 6.000 prisioneros de la guerra que llegaron a ser crucificados a lo largo de la Vía Apia entre lo que fueron las ciudades de Roma y Capua [cuando ocurrió la rebelión de Espartaco], como especie de una celebración de la victoria, llega a parecer plausible que se llegase a emplear la manera mucho más rápida y la más eficiente.

Eso llegaría a ser simplemente el tener que atar a la víctima al árbol o a la cruz con las manos suspendidas de manera directa sobre su cabeza”. Zias no se llega a pronunciar con respecto a la muerte de Jesús, momento en la que los condenados llegaban a ser 3, y no 6.000.

Una objeción que se ha llegado a presentar a esta clase de hipótesis llega a ser referida al caso de Jesús es la descripción de los propios Evangelios de la Biblia, en donde se llega a dar a entender una clase de pluralidad de los clavos que son utilizados en las manos de Cristo. Igualmente, la mención que el letrero del cargo se encontraba sobre la cabeza de Jesús, y no sobre sus manos, lo cual presentaría una clase de refutación a esta tesis.

Un dibujo de una crucifixión en una Crux Simplex ad Affixionem que el propio Hermann Fulda llegó a considerar en el año 1878 como “la más probable crucifixión del Salvador” muestra las manos clavadas de una manera independiente sin llegar a recurrir a un travesaño.

Otra de la objeción es que, como se ha podido observar, los cristianos del siglo II, en la misma época de la composición de todos los Evangelios, conociendo la manera más usual de crucifixión romana, nunca llegan a describir la cruz de Cristo como una Crux Simplex sino como una clase de cruz patibular que es compuesta con travesaño.

Cruz Árbol

Finalmente, también llega a haber una hipótesis de que Jesús pudo haber llegado a ser fijado a un árbol vivo. Haciéndose eco de la eventual escasez de madera, del número de los reos a ejecutar, o de la premura en las ejecuciones, existe la tesis planteada por, entre otros, el profesor Joe Zias de que los romanos en varias ocasiones podían llegar a crucificar a las víctimas directamente en árboles. Zías, como ya se ha dicho, no se pronuncia sobre la ejecución de Jesús.

Es en programas de televisión que unos documentalistas, como por ejemplo Jean-Claude Bragard y Bryan Bruce han llegado a afirmar que Jesús igualmente, podría haber llegado a ser ejecutado en un árbol vivo, y Bruce le atribuye esta misma opinión a Zias.

También el pastor evangélico llamado John D. Keyser, de la iglesia “Hope of Israel”, llegó a afirmar que el señor Jesús murió en un patibulum el cual se encontraba fijado en un árbol y que los 2 ladrones que estaban crucificados con él llegaron a ser atados al mismo árbol. Esto lo dice citando el libro de “The Secrets of Golgotha” de Ernest L. Martin, el cual dice que el conjunto de árbol y de patíbulo fue un stauros en el sentido extenso que esta palabra había llegado a asumir en el siglo I d. C.

Por otra parte, además de la escasez de madera en la región de Israel de los días de Jesús otra de las bases de las propuestas para esta clase de idea es que en ciertos textos Bíblicos del Nuevo Testamento específicamente en los libros de Hechos; Gálatas 3:13; 1 de Pedro 2:24, se llega a utilizar para poder referirse a la cruz de Cristo la palabra griega ξύλον (xylon), una palabra que entre muchas otras acepciones posee un significado de “árbol”.

La posibilidad del sentido de “árbol” para la palabra ‘‘xylon’’ se encuentra confirmada en la Anábasis de Jenofonte, 6.4-5, y en el libro de Apocalipsis 22:14. No obstante, se ha llegado a refutar que el sentido genérico de la palabra “madera” para lo que es la palabra xylón hace referencia a la materia de la que esta estaba construida, y no a su forma.

Este mismo uso de la palabra xylón, para llegar a referirse a la cruz de Cristo, que ha existido por muchos siglos, sin por ello haber llegado a significar un árbol vivo. Ya en la literatura cristiana primitiva se utilizaba esta clase de palabra como en las Odas de Salomón:

Las Odas del Rey Salomón (desde los finales del siglo I hasta el principio del siglo II d. C.): “Extendí mis manos y las acerqué a mi Amo, porque la extensión de mis manos es Su signo: Mi expansión es el xylón (árbol / cruz) extendido, el cual estaba levantado en el camino del Justo. (Oda 42:1-2).

Y de esa manera como constantemente se utiliza la palabra xilón para llegar a referirse a la cruz de Cristo en la liturgia griega, y no obstante, la iglesia ortodoxa en todo momento ha llegado a concebir la cruz de Cristo como una clase de cruz patibular común.

 

Hallazgos Arqueológicos de Representaciones de la Crucifixión de Jesús

El más temprano arte paleocristiano llegó a ser rico en cuanto a la simbología. Aparecen unas clases de representaciones como:

  • El Buen Pastor
  • El Orante
  • La Paloma
  • El Pez
  • El Ancla, etc.

Sin embargo, extrañamente el signo de la cruz llega a aparecer de una manera tardía, y la imagen de Cristo en ella aún más. De todas maneras, existen ciertos hallazgos interesantes que podrían llegar a significar, de acuerdo a su datación y de su interpretación, las representaciones de la muerte de Cristo todavía más antiguas, y por ende, podrían llegar a arrojar alguna pista sobre las más tempranas tradiciones referente a su crucifixión.

Cruces en Osarios e Inscripciones Judías

En el año 1873 un reconocido erudito francés, llamado Charles Clermant-Ganneau, llegó a informar del descubrimiento de una clase de caverna de sepultura en el Monte de los Olivos. Dentro había unos 30 osarios, muchos de ellos tenían unos signos cruciformes junto a los nombres tan comunes para ese mismo tiempo como lo son Juan o Jesús.

Después, en el año 1945 se llegó a descubrir una especie de tumba familiar en “Talpiot”, ubicado en Jerusalén, por el Profesor E. L. Sukenik perteneciente del “Museo de Antigüedades Judías de la Universidad Hebrea de Jerusalén”. Unos 2 osarios tienen el nombre de “Jesús” en idioma griego. El segundo tiene igualmente unas 4 cruces grandes dibujadas.

El Prof. Sukenik llegó a concluir que las inscripciones y también las cruces se encontraban asociadas, siendo ellas las “expresiones de pesar por la crucifixión de Jesús”. A la luz de los estudios paleográficos, estas mismas inscripciones las cuales datarían desde el siglo I a. C., al siglo I d. C.​

Sin embargo, la opinión más actual de todos los arqueólogos suele ser el de descartar la atribución cristiana a este tipo de marca, que en verdad llega a aparecer en el 40% de todos los osarios encontrados en Israel, hasta incluso en los anteriores a los días de Cristo, ya que se ha llegado a concluir que se utilizaba simplemente para llegar a alinear la tapa a forma de las marcas de albañil.

Esta clase de interpretación se encuentra confirmada por la presencia de un tipo de asterisco en el mismo lado de la tapa de todos los osarios. Esta llega a ser la opinión de los arqueólogos como L. Y. Rahmani y los Amos Kloner. Rahmani las denomina “Marca de dirección”. Esta clase de conclusión llega a ser compartida por la investigación en cuanto a las supuestas marcas de las cruces cristianas sobre una serie de osarios judíos del llamado profesor R. H. Smith.

En Pompeya y Herculano

El descubrimiento en las regiones de Pompeya y de Herculano de muchas cruces, hasta incluida una que era de yeso en la pared de la llamada “Casa Pansa” y de la huella de otra que se encuentra en la pared de una panadería en la llamada “Casa del Bicentenario”, se han llegado a interpretar como prueba de un temprano culto a la cruz cristiana y al testimonio de la forma en que llegó a morir el Señor Jesucristo, anterior al año 79 d. C.

La existencia del grafito de la Domus del 22 de Pompeya, que llega a decir Bovius Audit Christianos que significa en su traducción “Bovio presta oídos a los cristianos”, el cual parece reforzar esta misma hipótesis.

En comparación, el profesor José María Blázquez, en la obra titulada “Cristianismo Primitivo y Religiones Mistéricas”, llega a afirmar que “es algo dudoso que llegue a ser un tipo de símbolo cristiano en una fecha muy temprana, pues la cruz como un símbolo cristiano se encuentra atestiguada a partir del siglo IV, como en los sarcófagos núm. 171 y núm. 169 que se encuentran en el Museo Laterano, ya de más o menos a mediados de ese siglo, o el núm. 106 de este mismo museo, de los finales de siglo”.

En esta misma línea el propio profesor llamado Antonio Varone igualmente llega a descartar la adjudicación cristiana. Escribe que para poder encontrar “un tipo de culto verdadero a la cruz como especie de objeto, se debe de esperar hasta el siglo IV, cuando la conversión del emperador y también de todas las masas de paganos haría que tal manera de adoración llegase a estar mucho más acorde con su espiritualidad”.

Por lo que Varone también agrega lo siguiente: “Incluso en los siglos II y III y hasta los tiempos del emperador Constantino es muy raro llegar a encontrar dicho símbolo en una conexión que sea clara con el cristianismo”.

De igual manera llega a afirmar que, aparte de las dudas sobre lo que es la identificación de este símbolo que se supone que es una clase de cruz cristiana, “existe el gran descubrimiento en la misma panadería de la pintura de una divinidad con una forma de serpiente, y ciertos hallazgos sumamente que son obscenos que son igualmente muy difíciles de llegar a conciliar con la supuesta espiritualidad cristiana del dueño de la panadería.

Es muy conocido que desde los albores de la civilización, hasta incluso antes de llegar a convertirse en un tipo de símbolo de redención, el emblema cruciforme se usaba con un muy claro significado mágico y también ritual. En los tiempos más antiguos se llegaba a creer que la cruz llegaba a tener el poder de llegar a proteger de la influencias malignas o llegar a destruirlas, y servía principalmente de amuleto”.

El Grafito de Alexámenos

En el año 1856, en una pared de las habitaciones utilizadas por la guardia pretoriana, en las ruinas de los palacios imperiales de la ciudad de Roma, se llegó a encontrar una especie de inscripción en la que llega a aparecer una especie de cruz de la que pende un asno. Enfrente de esta se encuentra un hombre con los brazos abiertos en una posición como de oración que llega a contemplar la cruz.

Una inscripción de idioma griega dice αλεξαμενοϲ ϲεβετε θεον, Alexámenos sébete Theón, “Alexámenos venera a Dios”. Se llega a pensar que el grafito palatino data desde los días del Emperador Marco Aurelio, entre los años 161-180 d. C., sin embargo, algunos lo han llegado a fechar tan tarde como en el transcurso del reinado de Alejandro Severo, entre los años 222 y 235 d. C.

El profesor J. M. Blázquez es el que llega a afirmar que “la presencia de la cruz parece indicar que se trata de una especie de burla anticristiana. La cual es extendida y que estaba la acusación de que los judíos adoraron un tiempo la cabeza de un asno, según cuenta también Flavio Josef.

La constatación de las burlas anticristianas que son parecidas en esa misma época ha llegado a llevar a la gran mayoría de los muchos estudiosos a ser consultados a creer que este tipo de grafito iba a tratarse de una clase de blasfemia anticristiana. El escritor cristiano de Tertuliano en sus Apologéticas llegó a escribir lo siguiente:

“Una nueva representación de Dios que es muy reciente se ha llegado a publicar en esta ciudad, que comenzó por un cierto delincuente el cual es contratado para soslayar a todas las bestias salvajes en la arena. Él desplegó de un dibujo con esta misma inscripción que dice: “Onokoites, el dios de los cristianos”.

La figura llegaba a tener las orejas de un asno, un pie que se encontraba quebrantado y que estaba vestido con una especie de toga y llevando un tipo de libro. De la misma manera el abogado y el apologista cristiano llamado Minucio Félix llega a confirmar esto al momento de citar al opositor pagano Cecilio, que llegaba a recoger la acusación de que los cristianos en todo momento adoraban a una cabeza de asno.

 

Primeras Representaciones

Algunos de los eruditos como por ejemplo Eric C. Smith y también Richard Viladesau llegan a creer que la representación del orante, que es un tipo de tema iconográfico el cual se encuentra presente en el arte paleocristiano de las catacumbas, una especie de postura de la oración conocida desde la antigüedad por los paganos y también por los judíos, lo que tomó para los primeros cristianos un especial significado al llegar a evocar la cruz y la crucifixión del señor Jesucristo.

Lo cierto es que todos los cristianos de los primeros siglos llegaban a ver en esa forma de poder orar una clase de representación de la crucifixión de Jesús: “no solo se levantan las manos, sino que de la misma manera las alzamos, y al llegar a imitar a la pasión del Señor, y al momento de orar, siempre confesamos a Cristo”.

De acuerdo a los que dice, fue exactamente porque los cristianos llegaron a interpretar lo que fue la oración con los brazos extendidos como una clase de referencia a la crucifixión del Mesías que todos los judíos abandonaron esta clase de postura de una oración previamente tradicional en la liturgia judía.

Igualmente se llega a creer que en la simbología cristiana primitiva de los siglos I y II d. C., el signo del ancla o del “áncora” era una forma muy velada para la cruz de Cristo, con la intención de llegar a ocultar su fe en los muchos tiempos de persecución.

Desde el siglo III comienzan lo que son las representaciones más explícitas, como por ejemplo una joya en la cornalina que llega a mostrar la crucifixión de Cristo junto a los 12 apóstoles, del siglo III o del siglo IV d. C., el cual es procedente de la colección fotográfica y también de las anotaciones del arqueólogo clásico llamado John Beazley.

La Enciclopedia Católica, bajo lo que es el apartado “Veneración de Imágenes”, llega a describir sobre la representación del cuerpo de Cristo en la cruz: “Los crucifijos que son más viejos que se conocen llegan a ser los de las puertas de madera de Santa Sabina en la ciudad de Roma y un tallado en material de marfil en el Museo Británico.

Los 2 llegan a ser del siglo V. Un tipo de manuscrito siriaco del siglo VI llega a contener una miniatura el cual va representando la escena de la crucifixión. Existen otras clases de representaciones que son parecidas hasta el siglo VII, después del cual se llega a tornar usual la costumbre de poder añadir la figura de nuestro Señor a las cruces; el crucifijo llegó a tomar posesión en todos lados”.

El manuscrito que va iluminado al que se hace más referencia es el llamado Evangelio de Rabula, que llega a representar la Crucifixión y también la Resurrección de Jesucristo, lo que probablemente fue escrito cerca del año 586 d. C. Es el único tipo de manuscrito que es iluminado por el cristianismo siriaco temprano que ha llegado a sobrevivir hasta los días actuales. Se conserva en la Biblioteca Medicis Laurentiana, de Florencia.

 

Hipótesis sobre Origen Sincrético de la Cruz Eclesiástica

Se ha llegado a especular sobre la razón por la que no existen unas representaciones cristianas indudables de la crucifixión de Jesús en lo que es el arte paleocristiano anterior al siglo IV. La hipótesis más general es que esta misma omisión llegaría a tener relación con las creencias cristianas que se encuentran arraigadas en el judaísmo que llega a prohibir el uso de las imágenes de la Muerte de Jesús.

Minucio Félix, el abogado y también escritor heterodoxo cristiano del siglo II d. C. no llega a aludir de manera clara ni con los términos de veneración a la cruz, sino que se llega a limitar a decir que la cruz “es un tipo de signum que se encuentra en el fundamento de todas las cosas de la naturaleza humana” por lo que escribió en su obra titulada “el Octavius” lo siguiente:

“Estáis muy lejanos de la verdad cuando les atribuyen como objeto de nuestro culto un criminal y junto a su cruz, cuando piensan que hemos llegado a poder tomar por Dios a un hombre culpable o un mortal… Nosotros no llegamos a honrar ni tampoco deseamos suplicios. Ustedes, son los que consagran a los dioses de madera, y son los que adoran a las cruces de palo como parte de sus ídolos” (Esta es una respuesta de Octavio a Cecilio sobre la adoración de la Cruz).

Críticas

Para la exégesis cristiana (en especial en la vertiente católica) moderna las muchas hipótesis de “sincretismo” en el símbolo de la cruz llegan a ser “infundadas deliberadamente”.

Llegando a considerarse fundamentalmente que la mayor parte de estas llegan a ser provenientes del libro “The Two Babylons” del teólogo de origen escocés llamado Alexander Hislop el cual fue publicado en el año 1858, la misma ha llegado a ser calificada por los muchos críticos como tales como Bill Ellis como una especie de “propaganda de teorías conspiracionales”, como producto de la mezcla de los diversos “conocimientos rudimentarios sobre el antiguo Medio Oriente y una vívida imaginación.”

¿Y Ralph Woodrow, quien para el año 1997 llegó a publicar “The Babylon Connection?” en donde hiciera una retractación sobre la mucha de la información expuesta antes por Hislop que llegaría a servir como de base bibliográfica para lo que es la obra de “Babylon Mystery Religion” en el año 1966; En el apartado hace referente a la cruz por lo que expone:

“La cruz llega a ser un símbolo de la muerte de Cristo, el cual es utilizado en todos lados por casi todas las denominaciones cristianas católicas. Sin embargo, Hislop llega a afirmar que la cruz realmente vino desde Babilonia, y que suele ser el símbolo de Tammuz.

Muerte-de-Jesús-23

La misma señal de la cruz que ahora la ciudad de Roma llega a adorar, fue utilizada en los misterios Babilónicos, algunos han llegado a suponer que los Babilonios llegaron a adorar una cruz, se ponían unas cruces que se encuentran suspendidas en el cuello, y que exhibían unas cruces en sus templos. Todo esto en honor de Tammuz. Esto, no llega a ser simplemente una verdad. ¿Que el diseño de la cruz llegó a ser utilizado en el mundo antiguo?

No llega a ser ninguna clase de sorpresa, de la misma forma que los crecientes, los círculos, los cuadrados, las curvas, las reglas, las líneas, de igual manera las líneas onduladas, los ángulos, los triángulos y finalmente las combinaciones. El libro de los diseños decorativos de todo el mundo antiguo llega a confirmar este tipo de punto con unos aproximadamente 3.064 dibujos. No existe ninguna clase de motivo para llegar a suponer que el diseño de la cruz era más prominente que de otros.

Como la Enciclopedia de “Religión y de las Éticas de Hasting” lo ha llegado a expresar en sus textos: “La verdad que Jesús llegó a sufrir su muerte en la cruz, ha llegado a convertir esta clase de figura infame en un símbolo de resurrección y también de la salvación”.

No obstante, la gran mayoría de los investigadores más modernos se llegan a inclinar más bien en tener que considerar que los primeros cristianos siempre prefirieron la utilización de los que es un religioso de la cruz patibular debido a que sencillamente esta era la manera más frecuente de la crucifixión romana de sus días.

La Crucifixión de Jesús desde la Teología

De acuerdo a la teología, la figura de la crucifixión de Jesús se encontraba prefigurada en el Antiguo Testamento unos siglos antes. En lo anterior se llega a mostrar las figuras como la Serpiente de Bronce lo puede encontrar en el libro de Números 21: 8, la cual esta puesta sobre una asta, fue en medio de la curación para los israelitas que fueron picados por las culebras, o la sangre del cordero inmolado esto lo puede ver en el libro de Éxodo 12:7, la cual se encuentra impresa en los 2 postes y también en el dintel de las casas de los hebreos, los que los preservó de la plaga de la muerte.

Igualmente está misma marca que se encuentra en el libro del profeta Ezequiel el cual puso en la frente al pueblo que permaneció fiel salvándolos de la completa muerte lo puede ver en el libro de Ezequiel 9:4. La palabra hebrea para la marca llega a ser la misma de la última letra del alfabeto (Tav), la cual es escrita a mano lo que tiene la forma de la cruz. En el idioma Griego es Tau (T), una de las formas más posibles de la cruz en donde Jesús murió.

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