Las meditaciones de hora santa de adoración cristiana

Meditaciones Hora Santa es un artículo que representa un guía con el paso donde te explicamos cómo realizar esta meditación durante de esta hora para que puedas aprovecharla para conversar con Dios de manera íntima, contarle aquello que inquieta y perturba tu corazón, darle gracias o lo que desees.

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Meditaciones Hora Santa

Meditaciones Hora Santa ¿qué significa? ¿qué se busca al realizar estas meditaciones? La intención principal evidentemente es tener un espacio para nosotros mismos, pero también para dedicárselo a Dios.

Este artículo estará dedicado a comprender qué tan importante y necesaria es esta comunión y comunicación con Dios, el como durante esa hora santa, nos dedicaremos un tiempo a nuestro espacio sagrado.

Las meditaciones hora santa no se tratan de simplemente realizar o reflexionar ciertos pasajes, versículos o lecturas bíblicas, realizar oraciones o reflexiones, sino de una verdadera conexión, comunión y comunicación con Dios, entregarnos completamente.

Estas meditaciones hora santa pueden realizarse más eficientemente si logramos seguir una estructura. Es importante destacar que esta estructura no debe condicionar nuestras peticiones.

Existen tres reglas básicas que debemos considerar para estas meditaciones hora santa.

Silencio

Al momento de realizar estas meditaciones hora santa procura estar en silencio absoluto, es conectarte con Dios desde tu corazón y desde ese espacio maravilloso con velas, inciensos, aromas, lecturas y su palabra que has decidido condicionar.

Recuerda que Jesús cada vez que se retiraba para conversar con su padre, se mantenía en silencio y oración, entonces, sigamos su ejemplo y permitamos a nuestro corazón que sea el que se exprese y haga “ruido”.

Mantente calmado, dispón tu voluntad a Dios, escucha a tu corazón latir, aquieta tus pensamientos por un instante, olvida los ruidos externos y simplemente, déjate llevar.

Atención

Mantente atento a lo que es verdaderamente importante en ese momento: Dios y tú, esa relación especial, ese momento íntimo, el estar agradecidos.

Respira profundo, inhala, exhala, con calma, sin apuros, sin presiones, olvida todos tus problemas, olvida todo lo que agita a tu corazón, olvida todo eso que te pueda perturbar, relájate y presta especial atención a todo lo que sientes en ese momento.

Siente, como la brisa acaricia tu rostro, siente, cómo tu cuerpo se relaja, siente, cada centímetro de tu ser, cada uno de tus órganos como funcionan de manera perfecta.

Presta atención a tu respiración, a como el aire fluye de manera tranquila, pausada y te genera cada vez más bienestar, calma, una paz absoluta, una paz, tan grande, que nunca antes hayas sentido.

Permítete, liberar toda tensión posible, todo mal pensamiento y si tienes ganas de reír, llorar o gritar hazlo, desahógate de la manera en que lo necesites, haz todo lo que requieras, para lograr ese estado de más.

También, puedes complementar este proceso con las lecturas para hora santa. La oración y estas lecturas se conviertan en tu conexión directa con Dios Padre.

Buena disposición

La buena disposición es el resultado de sentirnos cómodos tanto con nosotros mismos como con lo que hacemos. Busca tu comodidad, colócate de pie, de rodillas, siéntate o acuéstate, como te sientas mejor, Dios no te va a juzgar, nadie te va a juzgar, así que busca tu relajación plena.

Dios, quiere escuchar de nuestros labios que él y solo él puede transformarnos desde adentro, solo él, puede llenarnos de gozo, solo él, puede hacernos sentir plenos y amados.

Guía minuto a minuto para una Hora Santa de Adoración

Lo primero que tener que tener claro es que no existe una manera “correcta” o “incorrecta” de realizar estas meditaciones católicas, partiendo de ello, elimina toda presión o distracción que puedas tener en ese momento y fluye con este proceso maravilloso de comunicación con Dios Padre.

Estas meditaciones hora santa debe ser un tiempo sagrado, un tiempo que nada ni nadie te perturbe o interrumpa, es un cuerpo para ti, para entregar tu mente y corazón a Dios, para permitirnos disfrutar del Padre, de su amor, de su bondad y generosidad.

Es un momento íntimo, para olvidarnos de los problemas, o mejor dicho, colocarnos en manos de Dios Padre para que nos permita salir victoriosos de ello.

Inicio (primeros cinco minutos)

Durante estos primeros cinco minutos se solicita la presencia y asistencia del Espíritu Santo, para que nos ilumine y derrame sobre nosotros todas sus bendiciones, esas bendiciones que vienen de Dios Padre, pero que nos entrega a través del Espíritu Santo.

Saber que contamos con la presencia y asistencia del Espíritu Santo puede otorgarnos tanta paz que resultaría imposible describirlo con palabras. Recordemos, que el Espíritu Santo nos enseña la importancia de mantener fortalecida nuestra fe y renovar nuestro corazón constantemente.

El Espíritu Santo nos llena de paz, de amor, de gozo y nos otorga libertad, esperanza y fortaleza. Este, nos puede ofrecer orientación ante cualquier problema, iluminar nuestro camino y otorgarnos claridad para que podamos resolver todo nuestros problemas y disfrutar de una vida de felicidad y plenitud.

A través de estas meditaciones hora santa es importante también realizar reflexiones para hora santa, de manera sincera, porque a fin de cuentas, es un proceso con nosotros mismos y con Dios.

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Adoración (próximos diez minutos)

Vamos a orar con fe, devoción y mucho amor a nuestro Padre. Demostrémosle que le somos fiel, cuánto nos importa y cuanto le amamos, él desea escucharlo de nuestros labios.

¿Qué quiere decirte ese día a través de su palabra? ¿qué mensaje te ofrece para resolver tus problemas o demostrarte su amor?

Contrición (siguientes diez minutos)

Realiza un examen de conciencia, sincerate contigo mismo y comprende que aunque Dios nos ayuda con nuestras problemas tener fe y mantenerla renovada es nuestro trabajo.

Es nuestro deber regar y alimentar nuestra fe a día con la palabra de Dios, con la oración, solicitando su asistencia, su sabiduría y misericordia.

Este es un momento de “reparación”, por lo que puedes pedir también perdón por todos tus pecados y por cada pecado que se comete minuto a minuto en el mundo entero, para que los perdone y transforme sus corazones y sus vidas.

Meditación (próximos quince minutos)

Este es buen momento para reflexionar y meditar sobre algunos pasajes bíblicos. Piensa ¿qué haría Jesús ante esta situación? ¿cómo puedo aplicar en mi vida esta conducta de Jesús?

Acción de gracia (próximos diez minutos)

Minutos de agradecimiento. Vamos a darle las gracias por todo cuanto nos otorga cada día: nuestro trabajo, familia, amigos, hogar, comodidades, el pan de cada día, la oportunidad de estar vivos y sanos un día más. Agradece por todo lo que desees.

Petición a Dios (próximos cinco minutos)

Es aquí donde vamos a rezar con toda nuestras fuerzas y fe, pues ha llegado el momento de pedir por todo aquello que te inquieta, por ese problema que no encuentras solución, por ese algo que ocultas a tu pareja y te hace un nudo en la garganta.

Finales cinco minutos

Puedes pedir a la Virgen María que te cubra con su manto sagrado e ilumine tu camino, para que siempre puedas actuar de acuerdo a la voluntad del padre y todo lo que hagas sea para agradarle y honrarle. Puedes incluir algunas oraciones marianas durante este tiempo.

A solas con el Señor hora santa: Cantos 1 y 2

Este puede ser un momento especial para que realices algún canto que desees para glorificar a Dios padre, o incluir estos que te compartimos:

Primer canto

Señor, eres grande y poderoso, transforma los corazones y las vidas de aquellos que aún no te conocen, para que puedan gozar también de tu amor, conocerte y amarte tanto como yo lo hago.

Segundo canto

Aun en medio de la oscuridad eres nuestra luz, nuestra guía y fortaleza, Cubre mi hogar, mi familia y al mundo entero con tu amor y danos tu misericordia.

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El mandamiento del amor

El mandamiento más grande de Jesús es el amor. Nos pide amarnos los unos a los otros como le amamos a él, con toda nuestra mente, inteligencia y espíritu.

Oración todos juntos

Escucha estas palabras Padre, te pido, que me perdones, que me ames, aún cuando no lo merezco y soy pecador. Acógeme así como lo hiciste con tus discípulos, pues estoy dispuesto(a) a amarte, honrarte y glorificarte siempre Todopoderoso.

Actuemos de manera amorosa con nuestros hermanos así como Dios lo hizo con sus discípulos. Sigamos su ejemplo, cumplamos con la misión que Dios nos ha encomendado, con fe, con paso firme y buena voluntad, disposición de servir a otros siempre.

Oración en silencio y canto

Señor, tú y solo tú eres mi salvación, mi palabra de aliento en medio de mis angustias, solo tú sabes cómo calmarme, darme esperanza y fortaleza. Gracias, por nunca abandonarme y por permitirme recurrir a ti en mis momentos difíciles.

Acción de gracias

Gracias Dios por tu sacrificio, por tu dolor, por entregar tu vida por todos los hombres. Gracias, porque gracias a tu entrega nuestros espíritus están en gracia.

Deseo amarte, adorarte y glorificarte a cada instante porque es lo más que puedo ofrecerte en mi condición de ser humano. Gracias a tu madre, por permitirte que vinieses a este mundo, ella tampoco, jamás nos abandona.

Deseo seguir tu camino, tu palabra, deseo amarte incondicionalmente. Te lo debo todo padre: mi vida, mi felicidad, por cada prueba y por cada experiencia.

Finalizamos estas meditaciones hora santa con un Padre Nuestro.

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