Actos Humanos: Definición, Ética, y Debate

El Acto Humano, llega a ser 1 de los 2 tipos de actos, el segundo se trata de los actos del hombre, los cuales se encuentran siendo ejecutados por el hombre. Descubre en el siguiente artículo como llegan a ser realizados estos actos de manera consciente y de manera deliberada a nivel racional por el ser humano.

actos humanos

Los Actos Humanos

Existen 2 tipos de actos, los cuales se denominan los Actos humanos y también los Actos del hombre, los 2 llegan a ser ejecutados por el hombre, sin embargo, tienen algunas diferencias que son:

Los Actos Humanos

Estos llegan a ser ejecutados de manera consciente y también libremente, esto quiere decir, en un nivel racional. Los actos humanos llegan a ser originados en la parte típicamente humana del hombre, esto quiere decir, en ciertas facultades específicas, como lo suelen ser la inteligencia y la voluntad. Estos llegan a ser el objeto material de la Ética y también suelen ser los que pueden ser juzgados tanto como buenos o malos desde un punto de vista de la Moral.

Los Actos del Hombre

Estos son los que carecen de una conciencia o de libertad o incluso de las 2 cosas, un buen ejemplo que sea claro es por ejemplo la digestión o la respiración, etc. Los actos del hombre únicamente pertenecen al hombre porque él es el que los ha ejecutado, sin embargo, no son propiamente de los seres humanos porque su origen no se encuentra en el hombre en cuanto a hombre, sino más bien en cuanto a animal.

Estos son los actos que carecen de moral (es decir que son amorales) por lo tanto no pueden llegar a juzgarse desde un punto de vista moral como si fuesen buenos o malos, si pueden llegar a juzgarse como buenos o malos, sin embargo, desde otro punto de vista, como por ejemplo el fisiológico. Los actos, ya lleguen a ser humanos o del hombre, poseen un tipo de cierto valor ontológico independiente del valor moral. El valor ontológico o también conocido como metafísico de la conducta humana es aquella que se refiere al hecho real, a la existencia, también a la objetividad del acto.

actos humanos

A diferencia del valor moral el cual depende de algunas condiciones subjetivas y también que sean propias de la persona que ejecuta este tipo de acto, como llega a ser la intención, la libertad, el grado conciencia, etc. El valor moral se ubica solo en los actos humanos y también en el valor ontológico es que se encuentra en los 2.

Cuando se llega a decir que un acto humano posee un valor moral, se encuentra implicando que este tipo de valor moral puede llegar a ser de signo positivo o también de signo negativo. Trabajar, por ejemplo, llega a tener valor moral positivo, sin embargo, el asesinar llega a tener un valor moral negativo.

Generalmente, hemos llegado a designar al valor moral negativo como de “inmoral”, sin embargo, esta clase de palabra, en su etimología, llega a indicar más bien un tipo de desligamiento del valor moral y también de los únicos actos que se encuentran desligados de los valores morales los cuales son los actos del hombre, sin embargo, estos ya han llegado a ser calificados como de “amorales”.

Todo tipo de acto humano posee un elemento psíquico que igualmente llega a ser motivo de una valoración moral, este suele ser el “Fin” o “intención” que llega a ser el objetivo o la finalidad por la cual se realiza un tipo de acto humano, por medio del fin o de una intención de 2 actos humanos iguales los cuales pueden diferir de manera notablemente por el autor que realizó cada uno de los actos.

La palabra “Fin” posee diversos tipos de significados, desde luego no se va a tomar en cuenta el que se refiere a lo último, a lo extremo. La palabra fin llega a significar intención, objetivo, finalidad. La palabra fin posee una doble división cuando llega a significar objetivo o finalidad.

A-. Cuando significa objetivo, suele llega a considerarse el fin próximo (este es el que se subordina a los demás), el fin último (no es el que se subordina a ningún otro), el fin intermedio (es aquel que participa de los 2, o sea, se llega a subordinar al fin último y también a él mismo el cual mantiene subordinado al fin próximo).

B.- Cuando llegamos a hablar del fin como una intención o una finalidad, podemos llegar a referirnos al fin intrínseco del acto (este llega a ser el que tiene la acción misma de acuerdo a su propia naturaleza) o al fin del sujeto que ejecuta el acto (este llega a ser el que de hecho intenta el actor de la acción, en ciertas ocasiones este fin difiere con un respecto al fin del acto).

Otro tipo de aspecto que ha llegado a estar conectado a la Ética desde los tiempos del filósofo Aristóteles llega a ser el tema de la felicidad. La felicidad llega a ser la actualización de las potencias humanas, esto quiere decir, la realización y también el ejercicio de las facultades y de las demás capacidades del hombre.

Cuando el hombre llega a poner a funcionar sus potencialidades, la consecuencia natural suele ser la felicidad. Además, éste suele ser el fin propio del hombre. El hombre se encuentra hecho para ser feliz. Desde un punto de vista de la Filosofía y también de la Psicología, la felicidad suele ser la consecuencia normal de un funcionamiento correcto del ser humano. Se pueden llegar a distinguir unos 3 tipos o niveles de felicidad que son:

  • Primero – La Felicidad Sensible: Esta llega a ser la experiencia de la satisfacción y también el beneplácito a partir de todos los sentidos.
  • Segundo – La Felicidad Espiritual: Esta es superior a la sensible y se llega a obtener por el correcto funcionamiento de las potencialidades humanas en un tipo de nivel suprasensible, como lo llega a ser la inteligencia, la voluntad, el amar, la libertad, el arte, las virtudes, entre muchas otras más.
  • Tercero – La Felicidad Profunda: Este a es la que Proviene del núcleo de identidad personal. Llega a ser una felicidad mucho más refinada que las 2 anteriores y sólo se suele percibir cuando la persona capta su propio núcleo por medio de un tipo de conocimiento conceptual y también matemático.

Definición del Acto Humano

Los actos humanos llegan a ser todos aquellos que proceden de la voluntad deliberada del hombre; esto quiere decir, los que llega a realizar con conocimiento y también con libre voluntad. En ellos es que interviene primero lo que es el entendimiento, porque una persona no puede llegar a querer o desear lo que no se conoce: con el entendimiento el hombre llega a advertir el objeto y suele deliberar si puede y debe de tender a él, o no. Una vez ya conocido cual es el objeto, la voluntad se llega a inclinar hacia‚ lo que desea, o se aparta de él, rechazándolo.

 Sólo en este mismo caso cuando se intervienen por medio del entendimiento y de la voluntad el hombre es dueño de todos y cada uno de sus actos, y por lo tanto, plenamente es el responsable de ellos. Y sólo en los actos humanos puede llegar a darse una valoración moral.

No todos los actos que llega a realizar el hombre suelen ser propiamente humanos, ya que como se ha llegado a señalar anteriormente, pueden ser de la misma manera:

  • Meramente Naturales:

Los que llegan a proceder de las potencias vegetativas y de las sensitivas, sobre las que el hombre no llega a tener control voluntario alguno, y suelen ser comunes con los animales: como por ejemplo, la nutrición, la circulación de la sangre, la respiración, al igual que la percepción visual o la auditiva, también el sentir dolor o incluso el placer, etc.

  • Actos del Hombre:

Son los que proceden del hombre, sin embargo, faltando ya la advertencia (locos, niños pequeños, distracción total), ya que la voluntariedad (por coacción física, por ejemplo), ya las 2 (por ejemplo, en el que duerme).

 División del Acto Humano

Por su asociación con lo que es la moralidad, el acto humano puede llegar a ser de 3 formas:

  • Bueno o Lícito: Si la persona se encuentra conforme con la ley moral (Como, por ejemplo, el dar limosna).
  • Malo o Ilícito: Si a la persona le es contrario (Como, por ejemplo, mentir).
  • Indiferente: Es cuando a una persona ni le llega a ser contrario ni tampoco conforme (como, por ejemplo, el caminar).

Aunque ésta llega a ser la división más importante, cabe destacar que de la misma manera que, en razón de las facultades que lo suelen perfeccionar, el acto puede llegar a ser:

  • Interno: El realizado por medio de las facultades internas del hombre, estas pueden ser entendimiento, memoria e imaginación, como, por ejemplo, el recuerdo de una clase de acción pasada, o el simple deseo de algo futuro.
  • Externo: Es cuando intervienen igualmente los órganos y también los 5 sentidos del cuerpo (como, por ejemplo, el comer o incluso el leer).

 Elementos del Acto Humano

Vamos a describir cuales son todos aquellos los elementos del acto humano. Estos consisten en los siguientes que mencionaremos.

La Advertencia y el Consentimiento

Ya se ha destacado que el acto humano es aquel que exige la intervención de las potencias racionales, de la inteligencia y también de la voluntad, que son los que determinan sus elementos constitutivos: la advertencia dentro de la inteligencia y del consentimiento en la voluntad.

 La Advertencia

Por lo que es la advertencia el hombre llega a percibir la acción que va a llegar a realizar, o que ya se encuentra realizando. Esta clase de advertencia puede incluso ser plena o también semiplena, de acuerdo a como se advierta la acción con toda clase de perfección o sólo de manera imperfecta (como, por ejemplo, estando semi – dormido).

Obviamente, todo tipo de acto humano es aquel que necesita necesariamente de esa clase de advertencia, de tal manera que un hombre que llega a actuar a tal punto de distraído que no advierte de ninguna clase de manera lo que hace, no llegaría a realizar un acto humano.

No basta, no obstante, que el acto llegue a ser advertido para que pueda el mismo ser imputado moralmente: en este caso es requerida, además, la advertencia de la relación que posee el acto con la moralidad (como, por ejemplo, el que advierte que se encuentra consumiendo carne, sin embargo, no se da cuenta que es vigilia, por lo que realiza un acto humano que, no obstante, no es imputable moralmente). La advertencia, pues, llega a ser doble: es decir, advertencia del acto en sí y la advertencia de la moralidad del acto.

 El Consentimiento

Este es el que lleva al hombre a querer llegar a realizar ese tipo de acto previamente conocido, buscando con esto un fin. Como llega a señalar el Santo Tomás, acto voluntario o acto consentido es “el que procede de un principio intrínseco con un conocimiento del fin”.

 

Ese tipo de acto voluntario “consentido” puede llegar a ser perfecto o incluso imperfecto de acuerdo a como se realice con pleno o semipleno consentimiento y si el mismo es directo o indirecto. Por la importancia que posee en la práctica, lo cual estudiaremos con más detenimiento lo que se llega a entender por acto voluntario de forma indirecto y incluso directo.

El Acto Voluntario Indirecto

Llega a ser un acto voluntario de forma indirecta se da cuando al momento de realizar una clase de acción, además del efecto que se persigue de manera directo con ella, se sigue otro tipo de efecto adicional, que no se pretende sino que sólo se tolera por llegar a venir unido al primero como, por ejemplo, el militar que llega a bombardear una ciudad enemiga, conociendo que van a morir muchos inocentes ya que él solo quiere directamente llegar a destruir al enemigo este es el voluntario directo, y es el que tolera la muerte de los inocentes un voluntario indirecto.

 Obstáculos al Acto Humano

Se trata ahora de poder analizar ciertos tipos de factores que suelen afectar a los actos humanos, ya impidiendo lo que es el debido conocimiento de la acción, ya la libre elección de la voluntad; esto quiere decir, las causas que de cierta forma pueden llegar a modificar el acto humano en cuanto a lo que es su voluntariedad o hasta su advertencia y, por lo tanto, en relación con su moralidad.

Algunas de esas mismas causas son las que afectan al elemento cognoscitivo del acto humano (que es conocido como la advertencia), y otras al tipo de elemento volitivo (que es conocido como el consentimiento). Estos tipos de obstáculos son los que pueden incluso llegar a hacer que un “acto humano” llegue a pasar a ser tan sólo un “acto del hombre”.

 Obstáculo por Parte del Conocimiento

Vamos a ver cuáles son aquellos obstáculos que son por parte del conocimiento, el cual principalmente se trata de la ignorancia.

La Ignorancia

La ignorancia se encuentra dividida de la siguiente manera:

  • Noción de Ignorancia: Por ignorancia se llega a entender como la falta de conocimiento de una obligación.
  • División de la Ignorancia: La ignorancia puede llegar a ser vencible o hasta invencible. La Ignorancia Vencible, llega a ser toda aquella que se podría y que debería de superar, si se pudiera un esfuerzo razonable como, por ejemplo, consultando, estudiando o pensando. La Ignorancia Invencible, llega a ser aquella que no puede ser superada por el sujeto que la padece, ya sea porque de ninguna forma la advierte, o bien porque ha llegado a intentar en vano de salir de ella.

La ignorancia puede llegar a ser vencible o hasta invencible. La Ignorancia Vencible, llega a ser toda aquella que se podría y que debería de superar, si se pudiera un esfuerzo razonable como, por ejemplo, consultando, estudiando o pensando. La Ignorancia Invencible, llega a ser aquella que no puede ser superada por el sujeto que la padece, ya sea porque de ninguna forma la advierte, o bien porque ha llegado a intentar en vano de salir de ella.

  • Principios Morales Sobre la Ignorancia

Los principios morales de la ignorancia llegan a ser 2 principalmente que son:

Primero: La Ignorancia Invencible que quita toda la responsabilidad ante Dios, ya que la misma es involuntaria y por lo tanto inculpable ante quien llega a conocer el fondo de nuestros corazones.

Segundo: La Ignorancia Vencible, llega a ser en todo momento culpable, en mayor o menor grado de acuerdo a la negligencia en poder averiguar lo que es la verdad. Así, llega a ser mayor la responsabilidad de una mala acción que es realizada con ignorancia crasa, que con simplemente la vencible.

Tercero: La ignorancia Afectada, lejos de llegar a disminuir la responsabilidad, la incrementa, por la mayor malicia que supone.

  • El Deber de Conocer la Ley Moral

Como ya ha quedado mencionado, la ignorancia puede en ciertas ocasiones llegar a eximir de culpa y, en consecuencia, de una responsabilidad moral. No obstante, llega a ser conveniente agregar que existe el deber de conocer lo que es la ley moral, para poder ir adecuando a ella cada una de nuestras acciones.

Obstáculos por Parte de la Voluntad

Los obstáculos que llegan a dificultar la libre elección de la voluntad llegan a ser los siguientes:

  • El Miedo

Se trata de una clase de vacilación del ánimo ante un mal presente o un futuro que nos amenaza, y que llega a influir en la voluntad del que actúa. En general, el miedo aunque llegue a ser grande no destruye el acto voluntario, a menos que su intensidad sea lo que le haga perder el uso de la razón.

  • Las Pasiones

Son los que designan las emociones o los impulsos de la sensibilidad que llegan a inclinar a obrar o no obrar. Estos son los componentes naturales del psiquismo humano, los cuales constituyen el lugar de paso entre lo que es la vida sensible y la vida del espíritu.

  • La Violencia

Se trata del impulso de un factor exterior que lleva a una persona a actuar en contra de su propia voluntad. Ese tipo de factor exterior puede llegar a ser físico (como los golpes) o moral (como las promesas, los halagos, los ruegos insistentes e inoportunos), que da a lugar a la violencia física o a la violencia moral.

  • La Violencia

Se trata del impulso de un factor exterior que lleva a una persona a actuar en contra de su propia voluntad. Ese tipo de factor exterior puede llegar a ser físico (como los golpes) o moral (como las promesas, los halagos, los ruegos insistentes e inoportunos), que da a lugar a la violencia física o a la violencia moral.

  • Los Hábitos

Muy asociados con el consentimiento se encuentran los hábitos o las costumbres contraídas por la repetición de los actos, y que se llegan a definir como firme y constante a la tendencia a actuar de una forma determinada. Esos tipos de hábitos pueden llegar a ser buenos y en ese mismo caso los llamamos virtudes o malos: estos últimos son los que se constituyen como los vicios.

 La Moralidad del Acto Humano

El acto humano no llega a ser una estructura simple, sino más bien integrada por los diversos tipos de elementos. Ahora la pregunta que muchos se harán es ¿En cuáles de ellos es que estriba la moralidad de la acción? Esta pregunta, es la clave para el estudio de la ciencia moral, la cual se responde diciendo que, en el juicio sobre la bondad o sobre la maldad de un acto, es algo preciso llegar a considerar:

  • El Objeto del Acto en sí Mismo
  • Las Circunstancias que lo Rodean
  • La Finalidad que el Sujeto se Propone con ese Acto.

Para poder dictaminar la moralidad de cualquier clase de acción, se debe de reflexionar mucho antes sobre estos 3 tipos de aspectos.

 El Objeto

El objeto es aquel que constituye el dato fundamental: llega a ser la acción misma del sujeto, sin embargo, es la tomada bajo su consideración moral. Puede llegar a notar que el objeto no suele ser el acto sin más, sino que es el acto a según su calificativo moral. Un mismo acto físico puede incluso tener objetos muy distintos, como se puede apreciar en los siguientes ejemplos:

Acto Objetos Diversos

  • Matar Asesinato
  • Defensa Propia
  • Aborto
  • Pena de Muerte
  • Hablar Mentir
  • Rezar
  • Insultar
  • Adular
  • Bendecir
  • Difamar
  • Jurar
  • Blasfemar

La moralidad de un acto es aquel que va a depender del objeto de forma principal, si el objeto llega a ser malo, el acto suele ser necesariamente malo; si el objeto suele ser bueno, el acto llega a ser bueno si lo son las circunstancias y también lo es la finalidad. Por ejemplo, nunca llega a ser lícito el blasfemar, al igual que perjurar, calumniar, etc., por más que las diversas circunstancias o la finalidad lleguen a ser muy “buenas”.

Si el objeto del acto no tiene en sí mismo una clase de moralidad alguna (como, por ejemplo, pasear), la recibe de la finalidad que se intente (como, por ejemplo, para poder descansar y lograr conservar la salud), o de las circunstancias que lo van a acompañar (como, por ejemplo, con una mala compañía).

La Teología Moral es aquella que enseña que, aun cuando pueden llegar a darse objetos morales indiferentes en sí mismos, es decir, ni buenos ni tampoco malos, no obstante, en la práctica no existen acciones indiferentes (esto quiere decir, que su calificativo moral procede en este caso del fin o también de las circunstancias). De ahí es que en concreto toda clase de acción o es buena o llega a ser mala.

 Las Circunstancias

A.- Se Encuentra la Noción: Las circunstancias de (circum – stare = el hallarse alrededor) son unos diferentes tipos de factores o de modificaciones que llegan a afectar al acto humano. Se pueden llegar a considerar en concreto las siguientes:

  • Primero: Quién realiza la acción como, por ejemplo, peca más gravemente quien ha llegado a tener autoridad el cual da mal ejemplo.
  • Segundo: Las consecuencias o los efectos que se siguen de la acción (un suave descuido del médico puede llegar a ocasionar la muerte de un paciente).
  • Tercero: Qué cosa, es lo que designa la cualidad de un objeto como, por ejemplo, el robo de una cosa sagrada o su cantidad como, por ejemplo, el monto de lo robado.
  • Cuarto: Donde, es el lugar donde se llega a realizar la acción como, por ejemplo, un pecado cometido en público llega a ser más grave, por el escándalo que este supone.
  • Quinto: con qué medios se llegó a realizar la acción como, por ejemplo, si ha habido un fraude o un engaño, o si se usó la violencia.
  • Sexto: La manera como se llegó a realizar el acto como, por ejemplo, el rezar con atención o distraídamente, el llegar a castigar a los hijos con un exceso de crueldad.
  • Séptimo: Cuándo se llegó a realizar la acción, ya que en ciertas ocasiones el tiempo llega a influir en la moralidad como, por ejemplo, el comer carne en día de vigilia.

B.- Influjo de las Circunstancias en la Moralidad: Existen momentos que atenúan la moralidad del acto, las circunstancias que la agravan y, finalmente, todas aquellas circunstancias que se agregan en otras connotaciones morales a ese acto. Como, por ejemplo, el actuar a un impulso de una pasión la cual puede de acuerdo a los casos, el atenuar o agravar la culpabilidad.

Insultar llega a ser siempre malo: sin embargo, insultar a un conocido llega a ser mucho menos grave que el insultar a una persona que se encuentre enferma. Es claro que en el examen de los actos morales solamente deben de tenerse en cuenta todas aquellas circunstancias que tengan un tipo de influjo moral. Así, como, por ejemplo, en el caso del robo, el cual da lo mismo que haya sido en un día martes o en un día jueves, etc.

Las Circunstancias que agregan connotación moral al pecado, haciendo que en 1 solo acto se lleguen a cometer unos 2 o más pecados específicamente diferentes como, por ejemplo, el que roba un cáliz bendecido llega a cometer 2 pecados al mismo tiempo que son:

  • Hurto
  • Sacrilegio

La circunstancia que se añade a una nueva connotación moral es la circunstancia “qué cosa”, en este caso la cualidad del cáliz, que se encontraba consagrado de robo se llega a mudar en robo y en sacrilegio.

Las Circunstancias que llegan a cambiar a la especie teológica del pecado haciendo que un pecado llegue a pasar de ser mortal a venial o al contrario como, por ejemplo, el monto de lo robado el cual indica si un pecado llega a ser venial o mortal.

Las Circunstancias que suelen agravar o disminuir al pecado sin llegar a cambiar su especie como, por ejemplo, es mucho más grave el dar un mal ejemplo a los niños que a los adultos; por lo que es menos grave la ofensa que se procede de un brote repentino de ira al llegar a hacer deporte, etc.

 La Finalidad

La finalidad llega a ser la intención que posee el hombre al momento de realizar un tipo de acto, y puede incluso coincidir o no con el objeto de la acción. No coincide, como, por ejemplo, cuando camino por el campo (este llega a ser el objeto) para lograr recuperar la salud (este llega a ser el fin). Si ambos coinciden, en cambio, en aquel que se emborracha (este es el objeto) con el simple deseo de emborracharse (este es el fin). En relación a la moralidad, el fin del mismo es el que actúa el cual puede llegar a influir de maneras distintas:

  • Primero: Si el fin llega a ser bueno, es el que agrega al acto bueno una nueva clase de bondad (como, por ejemplo, oír la Misa o el servicio, este llega a ser el objeto bueno, en reparación por todos los pecados o por ser llenos más de la palabra de Dios, el cual suele ser el fin bueno).
  • Segundo: Si el fin llega a ser malo, el cual es el que vicia por completo la bondad de un acto (como, por ejemplo, ir a la Misa o el servicio el cual se trata del objeto bueno, sólo como para llegar a criticar a los asistentes o presentes, este es el fin malo).
  • Tercero: Cuando el acto llega a ser suyo indiferente el fin es el que lo convierte en algo bueno o incluso en malo (como, por ejemplo, el pasear frente al banco, el cual se trata del objeto indiferente, para lograr preparar el próximo robo el cual se trata del fin malo).
  • Cuarto: Si el fin llega a ser malo, este es el que agrega una malicia nueva a un tipo de acto de suyo malo (como, por ejemplo, robar el cual se trata del objeto malo para luego embriagarse este llega a ser el fin malo).
  • Quinto: El fin bueno del que se actúa nunca puede llegar a convertir una acción mala suya. Como lo describe el Apóstol Pablo: “no deben hacerse cosas malas para que resulten bienes” (Romanos 8:3), esto es (como, por ejemplo, no se puede llegar a jurar en falso, el cual es el objeto malo para salvar a un inocente, este llega a ser el fin bueno, o incluso dar muerte a alguien para poder lograr liberarlo de todos sus dolores, o incluso robar al rico para llegar a dar a los pobres, etc.).

Determinación de la Moralidad del Acto Humano

El principio básico para llegar a juzgar a la moralidad suele ser el siguiente: Para que una clase de acción llegue a ser buena, es necesario que lo sean de la misma forma sus 3 elementos que son:

  1. Objeto Bueno
  2. Fin Bueno
  3. Circunstancias Buenas

Para que el acto llegue a ser malo, basta con que lo sea cualquiera de sus 3 elementos no exactamente todos, el bien es aquel que nace de la rectitud total; el mal nace de un sólo defecto. La razón llega a ser clara: estos 3 tipos de elementos son los que forman una especie de unidad indisoluble en el acto humano, y aunque solo 1 de ellos llegue a resultar contrario a la ley divina, si la voluntad es obra a pesar de esta clase de oposición, el acto llega a ser moralmente malo.

 La Ilicitud de Obrar solo por Placer

La ilicitud de llegar a obrar sólo por simple placer es un principio moral que tiene en la vida práctica una gran cantidad de consecuencias. Las premisas llegan a ser las siguientes:

  • Dios ha querido que ciertas acciones vayan acompañadas por el placer, dado a la importancia que este representa para la conservación de la persona o de la especie.
  • Por eso mismo, el placer no posee en sí misma una razón de fin, sino que llega a ser sólo un tipo de medio que llega a facilitar la práctica de dichos actos.
  • El Poner el deleite como un fin de un acto es el que implica llegar a trastocar el orden de todas las cosas que son señaladas por Dios, y esa misma acción es la que queda corrompida más o menos de forma grave. Por ello, nunca suele ser lícito el obrar únicamente por placer (como, por ejemplo, comer y beber por el solo placer llega a ser pecado; igualmente el llegar a realizar el acto conyugal exclusivamente por el simple deleite que lo acompaña.
  • Se puede llegar a actuar con placer, sin embargo, no siendo el deleite la realidad pretendida en sí misma (como, por ejemplo, suele ser lícito el placer conyugal en orden a los fines del matrimonio, sin embargo, no cuando se busca como una finalidad única. Lo mismo se puede llegar a decir de aquel que llega a buscar el divertirse por simplemente divertirse).

Para que los actos lleguen a tener rectitud es siempre bueno que una persona los refiera a Dios, fin último del hombre, al menos de una forma implícita: “Ya comáis ya bebáis, hacedlo por la gloria de Dios” (I Corintios 10:31). Si se llega a excluir en algún acto la intención de llegar a agradar a Dios, lo que sería pecaminoso, aunque esta clase de exclusión de la voluntad de poder agradar a Dios hace el acto pecaminoso si se efectúa de manera directo, no si se llega a omitir por inadvertencia.

La Recta Comprensión de la Libertad

Una de las notas que son propias de la persona entre todos los seres visibles que llegan a habitar en la tierra suelen ser el hombre el cual es persona, es la libertad. Con ella, el hombre llega a escapar del reino de la necesidad y suele ser capaz de poder amar y lograr los méritos. La libertad caracteriza los actos que son propiamente humanos: sólo en la libertad el hombre llega a ser “padre” de sus actos.

En ciertas ocasiones puede llegar a considerarse la libertad como una de la capacidad de hacer lo que se quiera sin ninguna norma ni freno. Eso llegaría a ser una especie de corrupción de la libertad, como, por ejemplo, el tumor cancerígeno lo que llega a ser en un cuerpo. La libertad verdadera posee un sentido y una orientación:

La libertad llega a ser el poder, el cual es radicado en la razón y también en la voluntad, de poder obrar o de no obrar, de hacer esto o aquello, de poder ejecutar por sí mismo las acciones que son deliberadas.

La libertad llega a ser posterior a la inteligencia y también a la voluntad, la cual radica en ellas, esto quiere decir, en el ser espiritual del hombre. Por lo tanto, la libertad ha de llegar a obedecer al modo de ser propio del hombre, siendo en él una clase de fuerza de crecimiento y de maduración en la verdad y también en la bondad. En otras palabras, esta alcanza su perfección cuando se ordena a Dios.

“Hasta que no llega a encontrarse de manera definitiva con lo que es su bien último que llega a ser Dios, la libertad implica la posibilidad de tener que elegir entre el bien y el mal, y por lo tanto de crecer en una perfección o de flaquear y pecar. Se convierte en una especie de fuente de alabanza o incluso de reproche, de mérito o de demérito”.

A la libertad que se engrandece se le denomina libertad de calidad. Esa clase de libertad es la que engrandece al hombre, por ser un “sequi naturam”, lo que quiere decir, en conformidad con la naturaleza, que no debemos de entender como una clase de inclinación de orden biológico, pues este concierne principalmente a lo que es la naturaleza racional, la cual se encuentra caracterizada por la apertura a la Verdad y también al Bien y a la comunicación con los otros hombres.

En otras palabras, la libertad de calidad llega a ser posterior a la razón, ya que la misma se apoya en ella y de ella es que extrae todos sus principios. Exactamente al revés del concepto erróneo de libertad como lo es la libertad de indiferencia, en que la libertad esta mucho antes de la razón, y puede ir impunemente contra la misma ella.

Es la libertad que no se encuentra sujeta a la norma ni tampoco al freno, es aquella que suele postularse a la autonomía de la indeterminación. Un tipo de libertinaje ilusorio e inabarcable, sin embargo, destructivo del hombre y también de su felicidad.

No son Actos Humanos

No llegan a ser Actos Humanos los siguientes que mencionaremos:

  • Los Actos Meramente Naturales:

Los que llegan a proceder de las potencias vegetativas y de las sensitivas, sobre las que el hombre no llega a tener el control voluntario alguno, y suelen ser comunes a los animales. Como, por ejemplo, La nutrición, la circulación de la sangre y la respiración.

  • Los Actos del Hombre:

Son todos aquellos que proceden del hombre, sin embargo, falta lo que es la advertencia (los locos, los niños sin uso de razón) o incluso la voluntariedad (por la coacción física, como, por ejemplo) o también pueden ser las 2 como, por ejemplo, el que duerme.

En la experiencia más elemental de una persona se llega a producir un tipo de fenómeno que es conveniente llegar a señalar: Sabe que obra bien o que esta obra mal, que todas sus acciones son buenas o son malas. Lo sabe porque se lo llega a decir la conciencia, esa clase de voz interior que avisa:

  • Debes de hacer el bien
  • Debes de evitar el mal

Sin embargo, la conciencia no hace más que llegar a traducir lo que es la convicción previa de que tenemos en nuestro interior grabada una ley, a la que todos los seres humanos debemos de llegar a someternos; de manera que, si una persona obra de acuerdo con ella, estará obrando bien; y si la contradicen, estará obrando mal.

Por ser libre, el obrar humano tiene una contingencia constitutiva, este llega a ser concreto, cambiante, circunstancial. Lo que hago puedo llegar a no hacerlo, o hacerlo de otra manera. Las circunstancias no son las que determinan totalmente el actuar de una persona, sino que puede llegar a asumirlas más o menos, y de una manera u otro.

Por todo ello con sus actos pueden llegar a lograrse como persona o incluso malograrse, superarse o degradarse; sus acciones son las que les desvelan o le encubren. En una palabra, son totalmente autorreferenciales, esto quiere decir, que se revierten sobre el sujeto modelándolo para bien o hasta para mal.

Otra de las características del obrar humano llega a ser su singularidad: se construye una decisión a decisión, paso a paso, de tal manera que en cada uno de los actos se compromete la persona de forma entera; cada acto singular es el que resume toda la vida, y la orienta o no en el horizonte de la vocación.

La conciencia moral es aquella que nos permite el darnos cuenta de los efectos de nuestra conducta y también es la que nos inhibe o nos empuja en la realización de todos nuestros actos bajo una compulsión interna que limita la libertad.

La libertad es la que hace del hombre un sujeto moral. Cuando llega a actuar de forma deliberada, el hombre es el responsable de sus actos. Los actos humanos, o sea, los actos que son libremente realizados luego de un juicio de conciencia, llegan a ser moralmente buenos o incluso malos.

La bondad o la maldad de los actos humanos es aquella que depende del objeto que es elegido, la intención o fin que se busca, y en las circunstancias de la acción. No, intervienen igualmente las pasiones, que llegan a ser los impulsos de la sensibilidad, y de acuerdo a que estos dependan o no de la razón y también de la voluntad, hay en las pasiones bien o mal moral.

La pregunta que se llega a realizar por lo general es la siguiente: ¿Qué es lo que hace a la voluntariedad imperfecta, siempre reduciendo el carácter específicamente humano del acto y haciéndose menos responsables a la persona de su actuar? Por lo que llegan a ser unos 5 los principales modificadores de la responsabilidad de un acto humano que son:

  • Ignorancia, que llega a afectar el conocimiento
  • Pasión, que llega a afectar el consentimiento de la voluntad
  • Miedo, que es el que se opone a la voluntad un deseo contrario
  • Fuerza, es el modo de empleo real de la compulsión
  • Hábito, una clase de tendencia adquirida por la repetición

Ignorancia

La falta de conocimiento se llega a dar en diferentes grados, una persona que es capaz de conocimiento podrá llegar a tener o no la obligación de tenerlo, como, por ejemplo, un capitán de barco o incluso un médico no necesitan llegar a saber de música o de arqueología; similar a la ignorancia meramente negativa la cual no tiene una trascendencia en la ética.

En cuanto a lo que es la culpabilidad de la ignorancia vencible, la misma va a depender de la cantidad de esfuerzo que es dedicado para llegar a superarla, y también la cantidad del esfuerzo que se necesita igualmente depende de la importancia de la cuestión y también de la obligación que se tenga de tener dicho conocimiento.

La ignorancia vencible no es la que destruye la responsabilidad, sin embargo, es la que la disminuye. La persona sabe que es ignorante y que puede llegar a obtener el conocimiento. Dejando de forma deliberada de realizar el tipo de esfuerzo necesario para permanecer en la ignorancia, sin embargo, los efectos que se siguen de su ignorancia llegan a ser voluntarios en cuanto a la causa, porque llegan a ser una especie de consecuencia prevista.

El caso de un médico cirujano que consciente de no tener los conocimientos necesarios para una operación de gran dificultad la cual lleva a cabo de todas maneras y por lo consiguiente mata al paciente; aunque no quería que el paciente falleciera, suele ser evidente que lo expuso de forma deliberada a un riesgo grave y también innecesario, siendo él el único responsable, por lo consiguiente de la muerte de la persona.

Pasión

Se llega a entender como pasión un tipo de movimiento muy fuerte del apetito sensible, los términos antiguos usados por los distintos autores llegan a ser el deseo y la concupiscencia, sin embargo, parece mucho más apropiada para la palabra pasión.

Las pasiones son las que podrán surgir de manera espontánea antes de que la voluntad haya llego a actuar, cuando un objeto es presentado a los sentidos el apetito sensible llega a reaccionar casi de manera automáticamente por medio de los sentimientos repentinos de:

  • La Alegría
  • El Enojo
  • El Odio
  • La Congoja
  • La Vergüenza
  • La Compasión

El Disgusto y los otros por el estilo, cuando estas emociones se llegan a experimentar de manera muy fuertemente es lo que podemos llegar a entender por las pasiones. Un estado de la pasión de forma deliberada el cual llega a ser provocado o igualmente fomentado es voluntario en sí mismo. Por lo consiguiente llega a ser el acto que resulta de la pasión el cual llega a ser voluntario, ya sea en sí mismo o en su propia causa.

Como, por ejemplo, una persona que cavila intencionadamente sobre un tipo de insulto, con objeto de poder realizar un tipo de acto de venganza, se sirve de la pasión como un tipo de medio y de la venganza como fin, siendo tanto la venganza como su pasión voluntaria en sí mismas.

Miedo

El miedo llega a ser la aprehensión de un mal inminente. Puede este llegar a ser una clase de emoción y en este mismo sentido el miedo suele ser una de las pasiones y sigue las reglas de cómo la voluntariedad del acto se llega a ver influenciada por lo que es la pasión.

Sin embargo, existe de la misma manera el miedo intelectual, este es aquel que consiste en la comprensión de una clase de amenaza de mal y ante éste el mismo se trata de una respuesta de la voluntad para poder evitar dicho mal por medio de las acciones racionalmente que son concebidas, esta clase de miedo puede o no llegar a estar acompañado de cierto componente emocional.

Los actos que son realizados bajo coacción e intimidación poseen el miedo como motivo. Estos tipos de actos llegan a ser extorsionados bajo lo que es la amenaza de los males que van a ser infringidos por otra voluntad humana, no obstante, los actos que son realizados bajo la coacción e intimidación llegan a ser los actos responsables, porque la persona pudo haber llegado a resistir y aceptar las consecuencias.

Fuerza

La fuerza llega a ser el poder físico externo que hace que una persona realice algo contra su voluntad. En el lenguaje común, el que llega a ceder a una amenaza de violencia se dice que se vio como forzado, aunque no se trate, en realidad, de una especie de fuerza, sino más bien de miedo y la voluntariedad de la persona ha de llegar a juzgarse de acuerdo con las normas del miedo.

La fuerza es la que afecta únicamente los actos externos y no el acto interno de la voluntad, en donde llega a radicar la voluntariedad del acto humano, se puede llegar a seguir queriendo lo opuesto, por muy violentamente que se llegue a ver forzado una persona tener que realizar un acto.

Hábitos

Se puede llegar a definir el hábito como una manera constante de actuar la cual es obtenida por medio de la repetición del mismo acto. Una vez que es adquirido el hábito, los actos son los que resultan de él en forma espontánea y se puede decir que casi automática, de tal modo de deliberación lo que se hace innecesaria.

Si una persona se llega a proponer a adquirir un tipo de hábito de forma deliberada el hábito llega a ser voluntario en sí mismo, y los actos que de él llegan a resultar como que son voluntarios en sí mismos; si es que se llegan a ejecutar con la intención de poder adquirir un hábito, pueden llegar a ser de la misma manera voluntarios en cuanto a su causa si no llegan a ser intencionados pero si como consecuencias previstas del hábito.

Se puede llegar a descubrir que se ha podido adquirir un tipo de hábito inintencionadamente, ya sea porque no se logró tener conciencia de que se había llegado a ejecutar la misma acción tan constante, o porque no se llegó a tener conciencia que ciertos actos llegaban a ser formadores de hábito.

En general, el Santo Tomás y también los escolásticos son los que consideran únicamente como humanos a todos aquellos actos que son libres y deliberados de la voluntad humana. Su punto de vista se llega a basar en el análisis psicológico. Un acto libre es uno voluntario, esto quiere decir, que el mismo proviene de la voluntad de la persona hacia el fin buscado o, en otras palabras, es aquel que llega a ser desarrollado por la voluntad ante la bondad que, de acuerdo al entendimiento, posee como objeto el que se le presenta.

Los actos libres, además, aunque no se lleguen a desear, son los que provienen, intrínseca o extrínsecamente, de la propia determinación de la voluntad humana. Estos son todos aquellos actos que la voluntad puede o no llegar a producir, aunque todas las condiciones del libre albedrío se encuentren presentes para poder llevarlos a cabo.

Por lo tanto, llegan a ser todos aquellos actos hacia los cuales la voluntad no se decide ni por el objeto ni tampoco por lo que es la disposición que llegue a tener en ese mismo momento el temperamento, ni tampoco por los propios hábitos, sino que llega a ser determinado por las condiciones que llegan a ser propias de sí misma.

 

Con mucha frecuencia se llegan a invocar las buenas intenciones para poder justificar una clase de acción objetivamente mala. Se debe de llegar a notar que dichas intenciones no sólo no vuelven bueno un acto intrínsecamente que es malo, sino que no llegan a ser la verdadera intención que informa el acto.

Ahora se preguntará ¿Por qué? Porque, no es fácil poder discernir cuál es esta intención, y en cualquier caso la misma no puede llegar a considerarse al margen de la intención vocacional y también de las Virtudes Humanas. Cuando no se hace de esa manera, en muchas ocasiones estas intenciones no suelen ser más que justificaciones.

Si le llegó a ser de gran ayuda nuestro artículo sobre los Actos Humanos, le invitamos a que visite los siguientes enlaces los cuáles pueden ser de gran interés para su vida:

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